Figging: ¡Bastante picante!

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¿Qué es eso del figging?

El figging es una práctica del ámbito del BDSM en la que se introduce un trozo de jengibre por vía rectal o vaginal a una persona. El término proviene de la palabra inglesa «feaguing» del siglo XIX. Traducido libremente significa «espolear». El jengibre funciona de forma similar a un buttplug y previamente se le da una forma parecida y adecuada. Se produce un ardor que alcanza su punto álgido al cabo de unos dos a cinco minutos.

Cuando se retira el trozo de jengibre, el dolor disminuye, aunque tarda un rato. Por eso el figging se cuenta entre los llamados juegos de túnel: una vez que empiezas, no hay vuelta atrás. En su lugar, hay que esperar a que el efecto vaya cediendo por sí solo.

¿Por qué se hace esto?

A los conocidos estímulos de la penetración anal se le suma en el figging algo decisivo: el jengibre contiene aceites esenciales. Entre otros, las llamadas sustancias picantes gingerol y shogaol. Durante el figging, los receptores del dolor de la mucosa anal reaccionan a estas sustancias con calor y un estímulo doloroso. La mayoría lo percibe como un ardor.

En algunas personas, los aceites esenciales también favorecen una mejor irrigación sanguínea de los órganos sexuales. Esto intensifica la estimulación e incluso puede intensificar los orgasmos. Por eso, además de la versión anal, existen otras variantes, como la introducción vaginal o uretral de trozos de jengibre, es decir, en la vagina o en la uretra. O se puede usar el jugo de la raíz para aplicarlo sobre el glande o los labios de la vulva. Algunes BDSMeres incluso colocan pequeños trozos de jengibre bajo el prepucio para conseguir el efecto deseado.

Así pues, el jengibre puede provocar dolor durante el figging sin dañar la piel. No se somete a esfuerzo ni se lesiona el recto ni las mucosas por un efecto mecánico. El dolor placentero se produce por la reacción bioquímica del cuerpo. El ardor no es peligroso y, una vez retirado el plug de jengibre, solo dura poco tiempo. Por ello, el riesgo de lesión en el figging es considerablemente menor que en otras prácticas anales dolorosas, como por ejemplo el fisting.

Un kink con historia

Por extraño que parezca el figging a primera vista, esta práctica no se la inventaron los kinksters modernos. Ya en la antigua Roma existía el llamado «castigo del rábano», en el que se introducía una raíz de este tipo por vía anal a una persona.

Además, se dice que existe un relato del siglo XVIII según el cual los tratantes de caballos introducían jengibre en el ano de sus animales. Con ello, los animales se volvían más vivaces, salvajes y por tanto más interesantes. La cola tensa de los caballos resultaba además elegante. También en la época victoriana se practicaba el figging, concretamente en el marco del castigo corporal a niños.

¿Qué hay que tener en cuenta en el figging?

Si queréis probar el figging, hay algunas cosas a tener en cuenta: en principio deberíais tener experiencia con juegos anales. Aunque en el figging no es imprescindible que el esfínter sea muy elástico, no deja de ser un método poco apto para principiantes. El dolor puede percibirse como muy extremo y persiste durante un tiempo sin que podáis hacer nada al respecto.

Preparad bien vuestro trozo de jengibre. Peladlo y dadle una forma cónica, parecida a la de un plug. Consejo: el trozo se agarra mejor si no peláis del todo la parte trasera. El jengibre debe quedar estable y no tallarse demasiado fino, para que no pueda romperse. Para el tamaño adecuado, guiaos por los plugs que soléis usar por vía anal. Al principio se recomienda, como siempre, usar lubricante, aunque eso reduzca al principio un poco el efecto del jengibre.

Por favor, ni se os ocurra usar otros remedios caseros a falta de una raíz de jengibre. El chile, por ejemplo, es demasiado irritante y puede provocar fuertes irritaciones. Si en lugar de una raíz fresca queréis aplicar jengibre molido en polvo, usad además obligatoriamente lubricante. De lo contrario, el polvo reseca las mucosas. Por supuesto, en principio deberíais aseguraros de que la persona con la que jugáis no tenga alergias que incluyan el jengibre.

Antes de empezar podéis hacer, como en todas las prácticas anales, un enema. También después del figging puede ser agradable enjuagar el recto y usar una crema suave, por ejemplo de protección íntima. Aunque hay que lavarse las manos después de cada sesión, en el juego con jengibre es especialmente importante. Eso lo sabe cualquiera que, tras pelar jengibre, se haya tocado el ojo sin querer. Por último, dad a vuestras mucosas suficiente tiempo para regenerarse antes de empezar la siguiente sesión de figging.

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