
Los utensilios de ferretería ofrecen posibilidades sorprendentes, sobre todo para los presupuestos BDSM más ajustados, cuando se trata de reutilizar artículos con fines kinky. Y todo empieza con apenas unos euros por artículo. Puede que más de uno ya tenga algo de esto en casa. Aquí va nuestra lista:
Palo agitador
Normalmente las paletas para pintura se usan para remover pintura o barnices. Como también tienen que aguantar sustancias espesas como la resina, resisten bastante y por eso son una herramienta de golpeo excelente que, además, se disimula muy bien. Al fin y al cabo, unas tablillas de madera por ahí tiradas no son nada raro. Las hay en distintos tamaños desde unos pocos euros. Recomendamos paletas de pintura de unos 50 centímetros de largo. Cuidado, eso sí, con las astillas. O no, según prefieras. ¿Que cómo es algo así? Echa un vistazo aquí.
Guantes de protección
Sería una pena entrar en una ferretería y no dar rienda suelta a la fantasía de obrero o manitas. Pero también a nivel sensorial, unos guantes de trabajo de cuero resistentes son toda una experiencia. Los hay con tacos, de superficie lisa o rugosa. Quien prefiera prescindir del cuero puede recurrir a la alternativa vegana de lino grueso, algodón rugoso o –lo más malvado– a los de alambre.
Pinceles
Nuestro consejo secreto entre los utensilios de ferretería: pinceles normales. Desde pequeños y delicados hasta grandes y ásperos, pueden proporcionar sensaciones de todo tipo. O para volver a hacerle cosquillas a tu compañero/a de juego a base de bien. O directamente compra un set entero para ver qué te gusta.
Cuerda
Por supuesto, el clásico entre los utensilios de ferretería kinky. Las cuerdas de ferretería suelen ser de nailon, lo que tiene sus pros y sus contras. A favor: por lo general es más suave con la piel que el yute o el cáñamo. En contra: por su textura resbaladiza puede ser más difícil de atar. Si aún no estás seguro/a de si el rope bondage es lo tuyo, las cuerdas de nailon, por su bajo precio, son perfectas para probar. Los/as principiantes deberían, en cualquier caso, ir despacio y practicar primero sin ninguna persona. Ya de paso, merece la pena comprar unas tijeras de seguridad en la ferretería.
Cinta de carrocero
A quien no le importe una ligera depilación, la cinta de pintor puede ser una divertida introducción al bondage. La cinta de pintor no se pega demasiado fuerte, se rasga o se corta con facilidad. Así que conviene tener siempre a mano unas tijeras de casa. Que, por lo general, todo el mundo tiene.
Los/as más aguerridos/as también pueden recurrir a la cinta americana (duct tape). Pero tened en cuenta que la sustancia pegajosa cuesta bastante de quitar de la piel. Horas de restregar bajo la ducha están prácticamente garantizadas.
Alfombrillas antideslizantes
Ese material esponjoso parecido a una esterilla de yoga se usa normalmente para forrar cajones. Doblado por la mitad es perfecto como acolchado para las rodillas, sobre todo en sesiones en las que se pasan horas arrodillado sobre suelos duros.
Suelen venderse en rollos. Otro plus: se pueden cortar a medida. Y si alguna vez un trozo no sale del todo indemne de una sesión, siempre queda material de sobra en el rollo.
Arena
Quien quiera no cuidar tanto las rodillas de sus subs, sino además martirizarlas, puede llevarse algo de arena. A los subs indecentes a menudo se les hace arrodillarse sobre arroz. La arena es algo más fina y resulta perfecta como introducción a este tipo de castigo. Además, limpiarla es de lo más frustrante, lo cual, por supuesto, puede formar parte del castigo.
¿Será casualidad que nuestra favorita se llame arena de juegos? Míralo tú mismo.
Cáncamos y mosquetones
Todos aquellos para quienes el bondage es una parte integral de la rutina sexual deberían prestar especial atención a la sección de cáncamos, ganchos y mosquetones. No siempre tiene que ser una suspensión desde el techo. Unos cuantos cáncamos de rosca en el marco de la puerta también sirven.
Lo mejor es ir a la ferretería con las esposas de muñeca o cuerdas que más uséis y probar qué cáncamos y mosquetones encajan por tamaño. Dos agujeros taladrados a izquierda y derecha en la parte superior del marco de la puerta, ganchos y mosquetones colocados, y ya se pueden atar las manos del sub abiertas hacia arriba. Si se quiere limitar aún más la libertad de movimiento, se puede repetir lo mismo con cáncamos a la altura de los tobillos.
Para subs bajitos/as cuyas manos no llegan a la parte superior del marco de la puerta, se pueden colocar cadenas como prolongación. O bien se pone unos tacones altos, lo que ya de por sí supone un aumento de la tortura.
Caballete de empapelar
Quien para el spanking prefiera una posición horizontal, puede invertir en un caballete de empapelar. Mejor de metal, ya que son más estables y de altura regulable. Almacenamiento que ahorra espacio incluido.
Cuesta un poco acostumbrarse, así que id poco a poco. Manos y pies en posición de cuadrupedia atados a las patas del caballete y a azotar el trasero. Para que la posición sea más cómoda para el vientre apoyado, se puede acolchar un poco el travesaño. Según lo amable que sea el dom.
¿Inspirado/a? ¿Qué tal entonces incluso un flogger totalmente hecho a mano? El material adecuado también lo encuentras en la ferretería. Y aquí el tutorial.
