Ahora se pone caliente: Wax Play

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¿Qué es el Wax Play?

El wax play, o “juegos con cera” en español, es una práctica del ámbito BDSM en la que se gotea o vierte cera caliente de vela sobre la piel desnuda de una persona sumisa. Según la cantidad, se reparten gotas individuales o se cubre ampliamente una parte del cuerpo con cera. La cera se enfría sobre esa zona del cuerpo y se solidifica, con lo que se logra una estética especial. 

¿Por qué se juega con cera?

Como en muchas prácticas, en el wax play a menudo también entran en juego el aguante del dolor y la entrega y sumisión que ello conlleva.

A algunas personas les encanta el juego con la temperatura, que no solo resulta atractivo para masoquistas. El dolor puede variarse de suave a intenso. A otras les excita el momento de sorpresa cuando la cera caliente golpea la piel sin hacer ruido. Y para otras, la cera es una especie de marca que reciben así de una/un dom:me.

Además, en el juego con cera tampoco falta el aspecto visual. No solo el goteo de la cera caliente a la luz de una vela, sino también la visión de un cuerpo cubierto de cera es algo que muchos fans del wax play consideran especialmente estético.

Cera en mis manos: ¿qué debo tener en cuenta en el Wax Play?

Para hacer el wax play de forma segura hay varias cosas que tener en cuenta. Y empieza ya con la elección de la vela adecuada: cuanto más alto sea el punto de fusión de la cera, más caliente y dolorosa será. Por eso, en ningún caso se deben usar velas domésticas ni mucho menos velas de té, ya que pueden causar quemaduras en la piel.

Para el wax play existen en muchas sexshops y tiendas BDSM velas fabricadas especialmente para ello, en muchísimas variantes. Tienen un punto de fusión más bajo y son respetuosas con la piel. Primero conviene preparar la zona objetivo con loción o algo similar, para que después la cera seca se pueda retirar más fácilmente. Esto es muy importante sobre todo en zonas con vello. También se puede eliminar el vello antes para evitar un desagradable peinado posterior. Y si no quieres arruinar tus mejores sábanas, es aconsejable colocar además una superficie protectora que pueda ensuciarse sin problema.

Al verter o gotear, la regla es: cuanto más alto se sostenga la vela, más fría llegará la cera a la piel. Por eso, al principio es mejor empezar desde una distancia mayor, de unos 50 centímetros, e ir acercándose poco a poco. Sin embargo, desde gran altura también se acierta peor y la cera puede salpicar al caer.

Son tabú las gotas sobre la cara, las mucosas, los orificios corporales y el pelo. Una vez seca la cera, con su cuidadosa retirada puede empezar ya el aftercare, en el que sin duda debería incluirse también un tratamiento con loción after-sun. Quien todavía no tenga suficiente y quiera ofrecerle a la sub una experiencia sensorial especial, puede romper la cera con un instrumento de golpeo, por ejemplo con un flogger. O bien se retira la cera con cuidado con un cuchillo: un edgeplay tan excitante a nivel físico como psicológico.