Edgeplay – Emocionantes experiencias al límite

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Edgeplay: ¿qué es eso exactamente?

«Edge» es un término inglés y significa literalmente «filo», «borde» o, a veces, también «límite». En el BDSM se habla de edgeplay cuando un tipo de juego conlleva cierto riesgo para la seguridad del cuerpo o de la psique. Se trata, pues, como su propio nombre indica, de un término general para experiencias y andaduras al límite. Juegos al borde del abismo, si quieres verlo así.

El edgeplay presenta algunos riesgos de posibles daños a corto o largo plazo y, en algunos casos extremos, incluso la muerte. También pueden aparecer cicatrices, la infección con enfermedades o alteraciones de la sensibilidad por lesiones nerviosas. Por eso deberíais informaros bien sobre las prácticas que queréis llevar a cabo, para minimizar los riesgos; aunque en un edgeplay no podréis evitarlos por completo. También desde el punto de vista legal el edgeplay no está exento de peligros.

¿Por qué se practica el edgeplay?

El juego con los límites puede ser tremendamente emocionante; la sensación embriagadora de miedo y peligro nos sirve un cóctel hormonal de adrenalina y dopamina que nos hace volar. Pocas otras prácticas requieren tanta confianza en el o la pareja dominante como el edgeplay. Para muchos subs ese es precisamente el atractivo especial: poner la integridad física o, según las circunstancias, incluso la propia vida en manos del o de la dom. En el ámbito del BDSM, o en relaciones con desnivel de poder, se dice por eso que el edgeplay tiene una intensidad especial. No todo edgeplay es igual de peligroso. Como en tantas cosas del BDSM, la percepción aquí es muy subjetiva.

Formas de edgeplay

El edgeplay es un término genérico para una gran variedad de prácticas que existen en las formas y colores más diversos. La siguiente enumeración solo representa una parte de este campo tan amplio:

  • Breathplay, es decir, control de la respiración mediante estrangulamiento, ahogamiento, cierre de las vías respiratorias y demás. Aquí hay riesgo de asfixia.

  • Fearplay: el juego con los miedos personales conlleva un riesgo nada despreciable para la salud psíquica.

  • Knife Play: en los juegos con un cuchillo, este puede resbalar o valorarse mal y provocar lesiones graves.

  • Bloodplay: todo lo que hace sangrar a la persona con la que juegas conlleva el riesgo de infecciones, heridas profundas y cicatrices, lesión de arterias.

  • Cutting: dibujar patrones cortando la piel. Aquí también existe riesgo de lesiones por errores de valoración o falta de conocimientos anatómicos, así como riesgo de infección.

  • Juegos con agujas y juegos con grapadoras o corcheteras de piel deben considerarse de forma parecida al cutting, el knife play y el bloodplay.

  • Waxplay: juegos con velas o cera calentada de otro modo. Aquí pueden producirse quemaduras.

  • Barebacking: renuncia consciente al sexo más seguro, con lo que el riesgo de contagio de una ITS/ETS aumenta enormemente.

  • Branding: al dibujar patrones mediante quemaduras de la piel también pueden salir muchas cosas mal. El manejo incorrecto del equipo, temperaturas demasiado altas y el riesgo de infección en los días posteriores son solo algunos de los muchos factores de riesgo.

  • Dilatación uretral mediante dilatadores o aparatos menos adecuados. Con ello se puede lesionar la uretra y provocar infecciones graves.

  • El waterboarding conlleva el peligro de ahogarse y de desencadenar traumas.

  • Rapeplay y, en general, los juegos que entran dentro del CNC (Consensual Non-Consent), ya que tienen un gran potencial de provocar traumas.

No siempre se refiere a determinadas prácticas; también prácticas aparentemente inofensivas como el spanking y las suspensiones en el shibari pueden volverse límite con mayor intensidad.

Qué hay que tener en cuenta:

El edgeplay se caracteriza porque a menudo se juega con factores difíciles de controlar o imposibles de controlar del todo. Por eso el habitual esquema SSC, en el que todos los posibles riesgos se conocen lo mejor posible y se minimizan, no es aplicable al edgeplay. Cuando se es consciente de los riesgos y las consecuencias y se está dispuesto a aceptarlos, la actividad se considera RACK, es decir, actuar de forma consensuada y consciente del riesgo.

Tampoco hay que menospreciar el componente psíquico del edgeplay. Quien juega con los límites debe ser consciente de una posible reacción de estrés de la psique. El miedo es una de las emociones más fuertes de las que disponemos, por eso hay que tratarla con especial cuidado. Por muy tremendamente emocionante y enriquecedor que pueda ser todo, además de todos los riesgos evidentes como la aparición de traumas, también puede darse un fuerte drop emocional después de la sesión.

Si queréis jugar con peligros de este tipo, la obligación primordial es, por tanto: ¡información! Tenéis que estar preparados para todas las eventualidades que puedan ocurrir, saber cómo minimizar esos riesgos y qué medidas hay que tomar si vuestro juego se descontrola. Sed responsables y honestos entre vosotros. Además, deberíais tener a mano ciertos números de emergencia y, por precaución, marcar el 112 en el teléfono.

Los tipos de juego de este ámbito rara vez se sitúan al principio de una relación de juego, ya que se basan en una confianza profunda y establecida. Necesariamente tienen que existir una necesidad común, comprensión de la práctica y también la voluntad y la comodidad para asumir lesiones, marcas y cicatrices. Si falta esa consciencia, el consentimiento no puede darse con todo su alcance. La voluntariedad y las conversaciones detalladas al respecto son, por tanto, tan obligatorias como siempre. En determinadas circunstancias se pueden sobrepasar accidentalmente los límites personales fijados de antemano, ya que nadie puede garantizar si, por ejemplo, una quemadura se curará por completo o dejará una cicatriz.