
Juegos con agujas: dolorosamente bellos
¿Qué son los juegos con agujas?
Por juego con agujas se entiende una práctica BDSM que consiste en clavar o atravesar la piel de un o una bottom con agujas. Como se trata de una modalidad de juego con un riesgo de lesión e infección para nada desdeñable, los juegos con agujas se clasifican por lo general como edgeplay y caen dentro del ámbito RACK.
La idea básica consiste en clavar una aguja justo por debajo de la superficie de la piel normal, de modo que vuelva a salir a través de la piel a poca distancia del punto por el que se introdujo. Además existen variantes más extremas, en las que se perforan temporalmente los genitales, los pezones u otras partes del cuerpo.
Por lo general se utilizan cánulas médicas, que se miden en la unidad Gauge y suelen tener entre 18 y 26 Gauge de tamaño. Aquí rige lo siguiente: cuanto menor es el número de Gauge, mayor es el diámetro. Según las preferencias personales, el bisel de estas agujas apunta hacia abajo o hacia arriba al clavarlas.
¿Por qué se practican los juegos con agujas?
El dolor de los juegos con agujas es más o menos comparable al de una inyección en el médico, así que entra más bien dentro del rango moderado. Para algunas personas, sin embargo, este tipo de dolor tan puntual resulta especialmente excitante, hasta el punto de que varias agujas pueden llegar a provocar un auténtico subidón hormonal.
Además del dolor, en los juegos con agujas lo que ocupa el primer plano para quienes participan es el aspecto ritual y la confianza mutua. No es raro que las agujas se coloquen de forma artística sobre el cuerpo de la persona pinchada.
Al jugar con agujas hay mucho que tener en cuenta
Descartar enfermedades
¡Muchísimo! En primer lugar, quienes participan deben aclarar si posiblemente existen infecciones, sobre todo VIH o hepatitis, y si la persona pinchada padece alguna enfermedad de la sangre. Si se diera cualquiera de estos casos, rige lo siguiente: ¡ni tocar el needle play! Pero también con otras enfermedades hay que ser precavido. Los diabéticos, por ejemplo, según el tipo y el grado de la enfermedad, pueden sufrir trastornos circulatorios y tiempos de cicatrización más largos. ¡Hay que aclararlo sin falta de antemano!
Usar solo material médico
Las agujas empleadas tienen que ser material adecuado y estéril, por lo general cánulas, preferiblemente de la farmacia o de una tienda fetichista especializada. Estas no deben reutilizarse tras un solo uso. Lo mejor es desecharlas en un contenedor especial para objetos punzantes. La caperuza protectora es mejor que no vuelvas a colocarla, porque justo en ese «recapping» es cuando existe el mayor peligro de fallar y clavarte en el dedo.
La desinfección a fondo es imprescindible
Tanto los materiales como las manos y las zonas que se van a pinchar deben desinfectarse a conciencia para mantener bajo el riesgo de infección, preferiblemente con un desinfectante con alcohol, que se compra de paso en la farmacia o en la tienda de confianza. No obstante, hay que aclarar previamente si alguno de los participantes es alérgico a alguno de los ingredientes. Además, quien pincha debería llevar guantes de látex o de nitrilo, que también se usan una sola vez y
Adquirir conocimientos de anatomía
Al menos unos conocimientos básicos de anatomía son un requisito en el needle play para reducir al mínimo el riesgo de lesiones. Son tabú no solo partes del cuerpo como los órganos internos y los ojos, sino todas las zonas cercanas a vías nerviosas y huesos, en especial las articulaciones y la columna vertebral. La zona entre la cintura y los hombros suele estar bien, aunque conviene evitar las axilas, el esternón y el vientre.
Por regla general no se debe pinchar a más de 10 milímetros de profundidad para evitar daños en el tejido más profundo. Los juegos con agujas que van en la dirección del piercing no deberían realizarse nunca sin la formación y la presencia de una persona experimentada, y lo mejor es que sea ella misma quien los lleve a cabo.
Siempre queda un riesgo residual
Después de pinchar hay que eliminar con cuidado y esmero la posible sangre que haya salido. Las toallitas antisépticas y las pomadas cicatrizantes correspondientes se pueden conseguir de paso junto con las agujas y el desinfectante.
Y, por último, todos los participantes deben ser conscientes de que, a pesar de respetar todas las medidas de seguridad, siempre existe el riesgo residual de una infección.
