Desequilibrio de poder: el núcleo de toda actividad BDSM

Autor:

|

¿Qué es en realidad un desequilibrio de poder?

El poder se define como la posibilidad o la capacidad de que alguien pueda provocar o influir en algo. Se puede ostentar poder gracias a una posición o un cargo. Si una persona puede decidir sobre otras, esto se considera poder. Cuando una persona en una relación obtiene la capacidad de decisión sobre otra persona o sobre sus actividades, hablamos de desequilibrio de poder.

Escucha el artículo:

¿Por qué se habla de desequilibrio de poder en el BDSM?

Un desequilibrio de poder es el elemento central de toda relación o actividad BDSM. Es, por así decirlo, el núcleo del BDSM, lo que marca la diferencia con los conceptos de fetiche y kinks en general.

Aquí distinguimos siempre entre una persona activa y con más poder, y una persona con menos poder. Da igual si se trata de una constelación D/s en el sentido clásico o de simples juegos de ataduras.

El juego con el poder

Según las preferencias personales de las personas participantes, el desequilibrio de poder puede tener aspectos muy distintos. Una constelación clásica implica, por ejemplo, que el o la dom dé órdenes a la o el sub y castigue una posible mala conducta. También en los juegos de rol se puede definir de forma clara la distribución del poder, por ejemplo con profe y alumno/a, jefe/a y ayudante, dueño/a de mascota y pet, etcétera.

Si un desequilibrio de poder existe solo durante una sesión o si es algo permanente dentro de un constructo 24/7, lo deciden las propias personas que juegan o mantienen la relación, dentro de un marco consensuado. Para muchas relaciones, la solución es un punto intermedio, que se integra en el día a día mediante la incorporación de elementos BDSM y que, a través de rituales, marca el inicio y el final del desequilibrio de poder.

¿A pesar del desequilibrio, de igual a igual?

Una buena y comunicación abierta es importante en toda relación. Sin embargo, el equilibrio entre el desequilibrio de poder y el trato de igual a igual en una pareja solo se consigue con una comunicación clara. Sin una comunicación abierta sobre deseos, límites y tabúes, una relación así no puede funcionar en absoluto. Aunque un constructo 24/7 o una relación TPE resulten atractivos en la fantasía, no hay que caer en la ilusión de que en todo momento se dé la posibilidad de rendirse a ello.

Entre esos casos están las ocasiones sociales en las que conviene la contención, o simplemente motivos de salud o emocionales. El ser humano no es una máquina y, a veces, sencillamente no hay ánimo para jugar. Entonces toca un descanso del desequilibrio de poder. Esto hay que comunicárselo con claridad a la pareja, sobre todo en las «relaciones a tiempo completo», para que no surjan malentendidos.