Pet – Adopt don’t shop

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¿Qué es en realidad un pet?

Como tantos otros términos del ámbito BDSM, la palabra «pet» viene del inglés y significa mascota. Pero aquí no se trata tanto de los peludos cuadrúpedos, sino del o la bottom en el petplay. El petplay no incluye el trato sexual con animales reales, la zoofilia ni el bestialismo.

Como pet, la sub adopta el rol de un animal que está sometido al o la top. Existen roles y desniveles muy diversos con los que se puede jugar. Un pet puede tener un carácter propio. O meterse en ese rol puede ser una forma de humillación.

En el BDSM hay una variedad de roles animales tan grande como en la naturaleza. La mayoría de los pets pueden asignarse a los tipos sumisos. No obstante, dentro de una manada o un grupo de pets puede establecerse una jerarquía.

Los pets más populares son perros o cachorros (puppyplay), que gozan de especial popularidad en la escena homosexual. Pero también gatos, ponis, caballos, conejos, zorros, lobos, ratas y prácticamente cualquier animal imaginable están representados en la escena del petplay. Klaus la cebra y la poni Nighty Swifthoof han logrado hacerse conocidos en toda Alemania. También se encuentran una y otra vez animales de fantasía como dragones, unicornios y todo lo que uno pueda imaginar.

¿Cómo es el rol de pet?

En el petplay se distingue si uno se mete voluntariamente en un rol animal o si desea ser rebajado al estatus de animal, es decir, ser tratado como uno. El atractivo especial de ser pet suele ser que uno se despoja de las características humanas. Se renuncia al lenguaje y a las acciones explícitamente humanas. Sin tener por ello la misma limitación física o la falta de libertad de decisión que, por ejemplo, en el bondage.

Así, el pet puede, por ejemplo, decidir cuándo bebe algo, pero debe hacerlo desde el cuenco o con ayuda desde una botella. Puede retirarse, pero a una manta concreta o a una cestita. El pet-space también es popular como modo de aftercare.

Frente al pet está el animal de granja. Aquí cabe mencionar, por ejemplo, vacas, cerdos y a veces también caballos. Aquí se trata sobre todo de la parte deshumanizadora de los animales. A menudo entra también en juego la fantasía del breeding.

¿Con qué roles está emparentado el pet?

Parientes cercanos del pet son los furries, seres de fantasía peludos. Pero los pets también se encuentran con especial frecuencia en el ámbito de sub o little. Pero también los serfs y los degradees disfrutan en este rol del fuerte desnivel. Las personas que tienen predilección por el primal play también pueden sentirse a gusto como un pet más dócil. En principio, todas las formas de bottoms pueden desenvolverse en este rol, así como también los middles y los switches.

¿Quién encaja con esto?

Según la dinámica en la que se encuentren un pet y su top, hay muchos roles que encajan con un pet. Un handler, en español cuidador, es un/a dueño/a de mascota. Puede entenderse como un/a cuidador/a general de animales con un aspecto de entrenamiento, pero sin un desnivel de poder necesariamente marcado. A menudo se trata aquí de la convivencia, en la que él o ella ejerce cierta influencia, pero sin que existan órdenes permanentes ni un sistema de reglas muy marcado.

Una variante más fuerte del handler es el owner, en español propietario/a. Se equipararía con el amo o la ama, es decir, un derecho de posesión definido y el desnivel que ello conlleva. Un/a owner suele tener reglas bien marcadas para el pet y, a menudo, también nombres, comandos e ideas específicos, y lo distingue mediante accesorios correspondientes como, por ejemplo, un collar.

El o la trainer sería igualmente una opción para un top de pet. Las personas con esta inclinación disfrutan sobre todo de la parte educativa del petplay. Para ellas se trata del aprendizaje de comandos, comportamientos y, a menudo, también de rutinas específicas. Los trainers no tienen necesariamente un vínculo emocional con el personaje animal, sino más bien con la función de un pet.

¿Cómo reconozco si soy un pet?

La mayoría de las mascotas tienen las características más diversas. Desde perro pastor hasta gatito mimoso, puede estar representado cualquier carácter. Sin embargo, la mayoría de los pets tienen tendencia a actuar de forma autónoma dentro de un marco de decisión predeterminado. Los pets tienen necesidad de atención, de calma y de un vínculo estrecho con su persona de referencia. También son ventajosas cierta tendencia al trato lúdico y una fiereza mimosa.

Qué hay que tener en cuenta como pet

Precisamente porque como pet uno actúa a menudo de forma no verbal, es importante acordar juntos gestos con los que poder expresar el deseo de bebidas, snacks u otras cosas. Además, el petspace es muy intenso y casi ingenuo. A menudo el pet es aquí muy sensible y son importantes un acercamiento lento, largas conversaciones sobre límites y fronteras, así como las safewords.

Un pet no tiene que ser atendido todo el tiempo. Para crear una zona en la que ninguna de las partes se sienta obligada a interactuar permanentemente, debería crearse un espacio de descanso como una manta o una cestita. Así, por un lado, el pet puede retirarse allí cuando quiera calma y, por otro, la Dom:me puede enviar allí al pet cuando esté cansada de lanzar la pelotita, pero quiera mantener el espacio mental del pet.

El petplay es un pozo sin fondo, se puede ampliar eternamente mediante equipamiento, técnicas, entrenamiento, educación, trato y entorno. Pero en todo ello es importante no perder la idea esencial entre humano y animal. Para algunos no hace falta ningún equipamiento para el petspace; otros, en cambio, quieren llevar máscaras, guantes, arneses o patitas para sentirse lo más deshumanizados posible. Las batallas de material pueden ser muy bonitas, pero el petplay vive del desnivel único entre pet y top.