Ponyplay – La felicidad de este mundo…

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¿Qué es el ponyplay?

El ponyplay, dentro del contexto BDSM, es un tipo de petplay, es decir, una especie de juego de rol en el que se trata de meterse en el papel de un caballo. Consiste en imitar a un animal, pero no describe el contacto sexualizado con animales. A menudo se emplean outfits que recuerdan a disfraces, así como accesorios típicos como bridas, la fusta y las riendas. La persona que asume el papel de caballo intenta encarnar de la forma más auténtica posible a un caballo de verdad.

El ponyplay incluye a menudo técnicas de la equitación real. Además, existen distintos tipos de caballos humanos: caballos de cría, caballos de doma, ponyboys y ponygirls o caballos de tiro. Algunos deben o incluso pueden tirar de carruajes o sulkies y hacer trucos. Por eso muchos ponys tienen un/a entrenador/a, handler o domador/a, es decir, una persona que entrena al caballo humano, le da órdenes y más. Para quienes lo ven desde fuera, el ponyplay suele resultar extraño. No solo por el aspecto visual, sino también por la puesta en escena, a menudo elaborada, del caballo y su entrenador/a.

Aunque en internet se ven muchos ejemplos de caballos humanos completamente equipados, semejante equipamiento no es imprescindible. El ponyplay también es posible sin toda esa parafernalia, porque tiene mucho más que ver con el mindset, con la sensación.

Además, en el ponyplay se distingue entre kinksters que, dentro de su papel como caballo, piensan y se comportan realmente como caballos de verdad y quieren ser tratados en consecuencia. Aquí se habla del petspace, una forma específica de subspace. Por otro lado, están los ponyboys/ponygirls, es decir, personas que a través del atuendo y del trato como caballo experimentan un desequilibrio de poder. Estos últimos a menudo no se comportan de forma exclusivamente caballuna, sino que mantienen, por ejemplo, su sexualidad humana incluso dentro del papel.

¿Por qué se practica el ponyplay?

Los ponys tienen un gran peso en la cultura popular. Aparecen en diversos cómics, películas, audiodramas y series. Curiosamente, más de un/a ponyplayer cuenta que “jugar a los caballitos” en la guardería fue su vía de entrada al BDSM. Y es que, para muchos, el petplay y también el ponyplay son una manera de dejar a un lado la propia persona durante un rato. Al meterse en el papel de animal o, en este caso, de caballo, uno se permite sentir a un nivel más instintivo. Como animal, a menudo se trata únicamente de reconocer órdenes, interpretarlas y obedecer. No tener que decidir uno mismo cada paso puede resultar muy reparador.

En el caso de un caballo, durante la doma y la conducción por parte de un/a owner entra en juego mucha comunicación no verbal. Percibirla y mejorarla y profundizarla constantemente en el juego mutuo puede ser algo muy íntimo y crear conexión. No solo se trata de confianza y obediencia. Los caballos son animales fuertes que ponen a prueba sus límites y su rango. Como caballo humano no tiene por qué tratarse en primer plano de someterse. A menudo surge entre ponyplayers un intercambio y una dinámica que se diferencia de muchas otras variantes del petplay.

Cuando se juega como ponyboy/ponygirl, el atractivo también puede residir en la humillación. Vivir el propio papel ante público, hacer trucos y tener que trotar sujeto a una rienda puede resultar degradante. Igual que llevar una brida o una mordaza con la que no se puede hablar. Muchos outfits de ponyplay tienen también un carácter bondage o están hechos de cuero o látex. Precisamente cuando ese caballo, tan poderoso en la realidad, es maltratado, azotado o sometido sexualmente como ponyboy o ponygirl humano, puede resultar un intercambio de poder excitante para los implicados.

¿Qué hay que tener en cuenta?

Si el ponyplay te atrae, no hay ninguna razón para no probarlo simplemente una vez. Uno no debería dejar que ni el aspecto extraño ni el miedo a hacer algo mal le impidan vivir cosas nuevas. ¡Al fin y al cabo, nadie nace siendo un caballo perfecto! Lo mejor es que primero averigües si de verdad te va el comportamiento caballuno y/o el papel de ponyplayer antes de invertir mucho dinero en el equipamiento adecuado. Porque aquí la cosa puede ponerse muy cara. Sobre todo cuando entran en juego máscaras de látex, cabezales elegantes y confecciones a medida. Todo eso está muy bien tenerlo para los aficionados, pero no es imprescindible para el ponyplay. Para empezar, una mordaza también sirve.