
Humillación – Cuando la vergüenza se pone en escena
¿Qué significa humillación?
En la palabra alemana «Demütigung» (humillación) se esconde la palabra «Mut» (valor) o «Demut» (humildad). Sin embargo, la humillación representa justo lo contrario: robar el valor y forzar la humildad. La humillación se caracteriza especialmente porque se produce mediante un trato intencionado, despectivo y vergonzoso por parte de otra persona o grupo. La humillación es también algo que se emplea con gusto en el marco del BDSM. No obstante, aquí se suele hablar de humillación erótica, ya que esta tiene lugar para el placer de las personas implicadas, también y sobre todo de la persona humillada. Fuera de un marco acordado, la humillación es algo que puede provocar profundas heridas emocionales e incluso tener consecuencias legales.
Qué provoca exactamente vergüenza e incomodidad es, como tantas cosas en el BDSM, subjetivo. A menudo, en una humillación se te expone o se te pone en evidencia. La reacción es aún más intensa ante público. A diferencia de la degradación erótica, la humillación es siempre un acto y no una emoción que solo pueda surgir de un lado. Es decir, mientras que la degradación es algo que también puedes provocarte tú solo, la sensación de humillación depende siempre de otra persona o grupo. Además, esta sensación va a menudo unida al sentimiento de incapacidad e insuficiencia.
¿Por qué le pone a la gente?
La vergüenza es un sentimiento muy intenso que también tiene efectos físicos. La temperatura corporal sube, algunas personas se ponen rojas, empiezan a sudar, apenas pueden hablar. Esta sensación también se asocia con la exposición y con algo prohibido. En relación con otras personas, es decir, con el o la Top, un grupo o un público, se suman además aspectos del exhibicionismo y de la puesta en escena. Por tanto, también se trata de una percepción pública consciente que va unida a la humillación. Esta suele superar la mera sensación de vergüenza y trae consigo el aspecto de «todos saben lo que soy y lo que me pone». Esta sensación de vergüenza resulta erótica para algunas personas.
A muchos también les gusta que en esta variante se ponga tanto de relieve la inferioridad y que así se subraye especialmente el desequilibrio de poder entre las personas implicadas. Con estas acciones, Top demuestra en todos los niveles su propia superioridad frente al o la Bottom. Se degrada a la parte sumisa a algo que es menos que uno mismo. A veces incluso a animal, objeto u objeto de placer, y todo ello encima ante público. Así, la inferioridad se representa de forma especialmente drástica.
Algunas personas emplean la humillación también como una forma de castigo. La sensación desagradable puede generarse incluso sin influencia física. Por ejemplo, ordenando recitar en voz alta con una mordaza puesta. Como con ella normalmente solo se pueden emitir sonidos ridículos, la persona prácticamente se humilla a sí misma. Si además, sin querer, se le cae la baba, el castigo humillante es perfecto. O hay que arrodillarse, quizá incluso permanecer en un lugar sucio o ser meado. Entonces el placer reside en soportar lo desagradable y sentirse castigado. En este contexto también es muy popular que la persona a humillar no pueda ir al baño hasta que se lo hace encima.
Básicamente, las personas con una fuerte inclinación sumisa y/o masoquista disfrutan de las humillaciones. Para los Brats, la humillación resulta especialmente atractiva, ya que ofrece combustible adicional para la provocación mutua. Humillar a un/a Brat puede despertar la combatividad que se desea para una session. O puede ser una forma especial de castigo por un comportamiento descarado.
¿Cómo puede ser la humillación?
Como ya se ha mencionado, la humillación es muy subjetiva. Qué humilla exactamente a una persona hay que averiguarlo en una intensa conversación previa. En ella deben nombrarse los límites personales, para mantener el delicado equilibrio entre humillación erótica y ofensa.
Al igual que en la degradación, un inicio verbal puede ayudar. Así, puede ser humillante que se dirijan a ti con un insulto o un apelativo y que te reprendan abiertamente. También contarle a una tercera parte los fallos o carencias del o la Bottom puede ser una humillación. No obstante, muchas opciones verbales están cerca de la degradación. Por ejemplo, cuando la parte pasiva recibe la tarea de aprender algo de memoria, cantar o explicar algo. Con preferencia, claro, algo que la persona no sabe o no conoce. Entonces el o la Bottom se humilla verbalmente a sí mismo.
También la desnudez se percibe en muchas situaciones como humillación. Especialmente cuando eres la única persona desnuda entre gente vestida, uno se siente humillado rápidamente. Si además debes estar a su servicio y/o eres tratado de forma distinta a las personas vestidas, se crea un intenso desequilibrio de poder. También son señales de humillación símbolos claros de la escena BDSM, ropa de sissy, cinturones de castidad o ropa demasiado ajustada, con inscripciones o sucia.
Hay algunos juegos de rol que prevén automáticamente un reparto humillante: señores y personal, sirviente/a de retrete, militar, prisionero/a y vigilante, pacientes, personal médico, objetificación y, según cómo se plantee, también petplay. Todos estos son roles marcados por una inferioridad muy clara. Dentro de estos juegos de rol se puede degradar y humillar sin hacer referencia a la persona real. Sobre todo ejecutar estos roles en público o para un grupo puede considerarse humillación.
¡Cuidado! Lo que hay que tener en cuenta:
El acuerdo previo es muy importante. Las conversaciones detalladas, probar palabras, insultos y gestos son imprescindibles. A diferencia de la degradación, aquí se trata de más que hacer que a alguien le suba el rubor a la cara mediante una emoción. Especialmente cuando se trata de exponer a alguien, deberíais hablar de estos temas delicados realmente con todo detalle.
Pero no solo hay que aclarar todos los límites de los protagonistas principales, sino, dado que la humillación suele tener relación con el público, tener en cuenta los de todas las personas implicadas. Por eso hay que poner al público al corriente de antemano. Todos deberían estar de acuerdo con la situación y/o tener la opción de abandonar la session. Y: también en un contexto público la safeword es imprescindible. Porque si a Bottom le resulta demasiado, tiene que haber un plan rápido para volver a sentirse seguros y bien el uno con el otro.
También el aftercare es imprescindible. Recordaos mutuamente que os valoráis. Recalcad que las cosas suceden dentro de una session y no tiñen vuestro día a día. Una buena idea es escribir notas con cumplidos o contaros cosas positivas de la session. Así podéis restablecer una sensación de orgullo. Si se volviera demasiado y amenazara un drop, aquí encontrarás enfoques para manejar la situación.
