Cinturón de castidad – Cerrado por diversión

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¿Qué es en realidad un cinturón de castidad?

El cinturón de castidad (abreviado CC) o también «cinturón florentino» es un objeto que impide el acceso a los genitales y limita así la posibilidad de masturbación y penetración. Sirve, por tanto, como su propio nombre indica, para la mantención en castidad. Al ponérselo, uno queda físicamente impedido de tocarse a sí mismo.

La estructura de un cinturón de castidad varía; los más habituales constan de un cinturón de acero alrededor de la cintura que tiene otra correa que pasa por la entrepierna, con las formas correspondientes para los genitales. En él hay un candado para cerrarlo. Una forma moderna es la jaula de pene, que es una funda que se puede cerrar con candado. Esta se coloca sobre el tronco y los testículos. Las llamadas cages existen hoy en día en diversos materiales y en múltiples formas.

Fotografía en blanco y negro de una jaula de castidad metálica con correas negras y candado Una jaula de pene clásica con correa de cuero.

Foto: Yice Shinn

Aunque cueste imaginarlo, hoy en día los cinturones de castidad se consideran un juguete sexual. Porque en el BDSM moderno este aparato forma parte de la agradable tortura erótica o es un recurso muy popular en las variantes que giran en torno a la castidad. En ellas, el uso del cinturón lo controla un/una Dom o también un/una Keyholder. La persona sumisa disfruta de llevarlo y del control del placer.

¿De dónde vienen los cinturones de castidad?

La historia del cinturón de castidad es controvertida. La teoría sostiene que se desarrollaron para garantizar la abstinencia de las mujeres en el siglo XV mientras sus maridos estaban de camino en las cruzadas. Sin embargo, en contra de esto hablan la lógica y también las técnicas y los materiales de aquella época. Las portadoras habrían sufrido diversas lesiones e infecciones.

Por eso, es más plausible su función como instrumento de tortura o para la autoflagelación. No obstante, las teorías sobre el cinturón de castidad de la Edad Media también se consideran un mito del Barroco, creado para dibujar la imagen de la «oscura Edad Media». Otras historias cuentan que el cinturón de castidad fue inventado por los dogos de Venecia para poder cobrar de forma efectiva las deudas fiscales pendientes de las prostitutas. En el siglo XIX el cinturón de castidad tuvo un comeback como «armadura protectora sexual».

Dos jaulas de castidad de plástico transparente con candados, una junto a otra, en blanco y negro Foto: Yice Shinn

¿Para qué se usa un cinturón de castidad?

La respuesta, como tantas veces en el BDSM, está directamente en el nombre. El cinturón de castidad es un medio para la mantención en castidad. Mediante la barrera física se impide el acceso a los genitales. Estos quedan cubiertos parcial o totalmente. Algunos cinturones de castidad están pensados para llevarlos poco tiempo, otros para un uso prolongado.

El cinturón debe quitar la posibilidad de masturbarse. Mientras que a muchos les basta con la castidad mental, la experiencia con un cinturón es aún más intensa. El hecho de tener una barrera física entre uno mismo y los genitales, que difícilmente se puede sortear, aumenta todavía más la sensación de irreversibilidad de la entrega del control. 

Primer plano en blanco y negro de una jaula de castidad cromada de rejilla con candado Foto: Yice Shinn

Algunas personas llevan cinturón de castidad para reprimir su propia libido y condicionarse a ser un ser asexual. En ello también entra la idea de ser un/una mejor Sub o Serf, ya que la concentración en el rol ya no puede verse perturbada por una excitación inoportuna. También hay algunas personas con pene con predilección por la llamada «small penis humiliation» o incluso el «dick shrinking», que esperan reducir de este modo el tamaño de su pene.

Jaula de castidad transparente conectada por cable a un aparato de electroestimulación, en blanco y negro Jaula de castidad que se puede combinar con aparatos Mystim.

Foto: Yice Shinn

¿Qué tipos de cinturones de castidad existen?

Más de los que se podrían enumerar aquí. Por un lado, hay un montón de tamaños distintos, según la preferencia, la forma, la constitución física o el material deseado. Hay cinturones de castidad al estilo del modelo histórico, que casi tienen forma de calzoncillo, pero también jaulas de pene que encierran el pene en una diminuta cápsula.

Algunos disimulan la forma de los genitales y tienen una placa exterior lisa. Convierten así al «casto» en una versión BDSM del Ken de Barbie. Otros prefieren una jaula de silicona que sigue la forma natural del pene y lo envuelve solo lo suficiente como para impedir una erección. 

También hay combinaciones con plugs anales o cadenas. Algunas tienen distintas puntas u otros recursos para infligir dolor a quien las lleva. La castidad con cinturones o jaulas también se combina a menudo con juegos de sondas uretrales y pastas ardientes. 

Gracias a la digitalización moderna, ahora también hay cinturones de castidad controlables por app. Estos pueden emitir un impulso de vibración o incluso de corriente y abrirse y cerrarse con un clic. Los materiales más populares para los cinturones de castidad son el metal, el plástico, el caucho o la silicona. Pero también aquí hay una evolución constante. 

Jaula de castidad de plástico blanco sobre una superficie clara, en blanco y negro Foto: Yice Shinn

¿Qué debo tener en cuenta al llevarlo?

Como con tantos toys en el BDSM, aquí también vale: dar pasos pequeños. Si hasta ahora tienes poca experiencia con la castidad, usa un modelo flexible. También puede tener sentido probar el cinturón de castidad antes, al margen del juego (amoroso), para encontrar el modelo adecuado para ti. Este suele variar según el tiempo de uso y también según lo que tengas pensado hacer durante ese tiempo. 

Como preparación deberías desinfectar el cinturón de castidad con limpiador de toys. También al probártelo deberías asegurarte de que no haya esquinas donde puedas rozarte y hacerte llagas. Aun así es recomendable recurrir a un cuidado íntimo que ayude contra las rozaduras sin resultar agresivo. Ten también presente que, en una castidad prolongada, hay que quitarse el cinturón de castidad con regularidad para limpiarse a uno mismo y limpiar el cinturón. 

Fotografía en blanco y negro de una jaula de castidad metálica de anillos curvos con candado Foto: Yice Shinn

¿Qué debo tener en cuenta al comprarlo?

En tiendas online y sex shops encontrarás cinturones de castidad en muchísimas versiones y rangos de precio. Cuál es tu preferencia en cuanto a material y formas es, por desgracia, difícil de determinar de antemano. Así que merece la pena probar algunos modelos y deducir a partir de esas experiencias cuál es el adecuado. Aun así, además del tamaño, fíjate en que el cinturón de castidad esté hecho de un material liso y fácil de limpiar. Es decir, más bien materiales lisos y con pocas costuras, por ejemplo. No obstante, la búsqueda del cinturón de castidad perfecto prácticamente nunca termina. Por qué diseño te decantes queda completamente a merced de tus preferencias. ¡Rebusca un poco y encuentra tu favorito!

¿Te apetece un poco más de control? En nuestro partner Orion encontrarás jaulas de castidad en todas las variantes. ¿Qué tal una clásica de cuero como la presentada arriba? ¿O más bien te van las variantes más atrevidas, que se pueden combinar con corriente y dilatadores? ¡Pues échale un vistazo aquí!