
Juega contigo: así se hace la masturbación kinky
Aviso: Antes de presentarte algunas ideas al respecto, queremos diferenciar claramente aquí el dolor placentero en el marco de la masturbación del comportamiento autolesivo y destructivo. En este artículo queremos hablar de cómo puedes dar rienda suelta a tu vena masoquista durante el sexo en solitario de forma segura.
En principio está claro: el BDSM solo puede funcionar con al menos dos personas. ¿O no? ¿Debo renunciar por completo a mi lado kinky cuando no tengo, no quiero o no encuentro pareja? Por supuesto, el atractivo de las prácticas dolorosas o de atadura es mucho mayor cuando otra persona lo provoca. Porque en el BDSM a menudo se trata de que te «lleven a algo». Si estás solo/a, falta el aspecto psicológico. Un desequilibrio de poder no se produce en la masturbación, por muchos componentes kinky que incorpores. Por tanto, solo/a no podrás practicar BDSM clásico. Aun así, hay variantes en solitario que pueden ser muy divertidas.
Privación sensorial meditativa y la actitud adecuada
¡Mind over muscles! El trabajo principal en la masturbación ocurre en la cabeza. Sin tu fantasía, difícilmente una práctica en solitario te dará placer. Así que deja volar tus pensamientos hacia donde te excite. Imagina escenarios y pinta imágenes en tu mente. Por supuesto, también puedes ayudarte con imágenes y vídeos. Pero también puede ser una variación emocionante ponerte manos a la obra con los ojos cerrados o vendados. O con auriculares que bloqueen los ruidos de tu entorno. A algunas personas la música las pone a tono, otras arrancan en la bañera. La privación sensorial puede ayudarte a concentrarte más en ti, en tus pensamientos y deseos. Tú mismo/a sabes mejor que nadie qué necesitas para dejarte llevar. Pequeño consejo: cerrar la puerta con llave y poner el móvil en silencio nunca le ha hecho daño a ningún número en solitario.
¡Te lo puedes pinzar!
La forma quizá más sencilla de generar dolor placentero durante la masturbación son las pinzas. Aplicártelas a ti mismo/a es sencillo y no peligroso. Sin tener que reajustarlas constantemente de forma engorrosa, el dolor se intensifica ya con el tiempo que las llevas puestas. Con el sexo en solitario también puedes descubrir estupendamente qué tipo de pinzas te gustan más y dónde prefieres notarlas. Además, los pesos dejan mucho espacio para jugueteos que no requieren una segunda o tercera mano. Y hablando de manos: una vez colocadas las pinzas, las tienes completamente libres. ¡Perfecto!
Supérate con cera durante la masturbación
Hay que reconocerlo: falta el momento de sorpresa cuando te goteas a ti mismo/a cera caliente. Pero algunos aspectos del waxplay también pueden ser emocionantes durante la masturbación. El calor, el dolor en la piel, el endurecimiento de la cera al enfriarse. Puede ser emocionante y erótico aplicar tú mismo/a, capa a capa, cera caliente sobre la propia piel. Las velas nos resultan atmosféricas. Para su aplicación sobre la piel también existen velas de aceite, que son nutritivas y huelen bien. Así no solo te haces un bien a nivel sexual. Aun así, ten siempre a mano un recipiente con agua, por seguridad.
El vínculo contigo mismo/a – juegos de atadura y selfbondage
El selfbondage es un tema aparte y suele estar desligado de la masturbación sexual. Aun así, las cuerdas también pueden formar parte del sexo en solitario. Aquí no se trata de atarte lo más artísticamente posible. Al fin y al cabo, al final necesitas al menos una mano libre. Pero para más de un/a amante del bondage y de los ropebunnys, la cuerda en sí ya es erótica. La textura, el material sobre la piel. Puede bastar con atar un simple column tie alrededor del tobillo o la muñeca y pasar el resto de la cuerda a lo largo del cuerpo. Para ello ni siquiera hace falta saber hacer muchos nudos. También atar firmemente una parte de tu cuerpo y sentirte más indefenso/a o hacerte volar tú mismo/a en una suspensión pueden ser parte de tu selfbondage.
Pero cuidado: ten precaución cuando estés solo/a. Deja en cualquier caso unas tijeras a mano. No enrolles ni anudes demasiado fuerte. No intentes fijarte a ti mismo/a ni dejarte inmovilizado/a. Míralo más como una danza estimulante con la cuerda alrededor de tu cuerpo y no como una obra de arte de atadura lo más impresionante posible.
Ponte a prueba – entrenamiento anal durante la masturbación
Usar un plug o un dildo por vía anal mientras te masturbas es viejo conocido. ¿Pero quizá aún no lo has probado y te gustaría descubrir qué variantes anales te excitan? La masturbación es la ocasión ideal para averiguar si eres estimulable analmente y con qué. Sin presión, sin vergüenza y sin espectadores. Porque mientras estás solo/a y excitado/a, debería resultarte más fácil relajar el esfínter. Usa en cualquier caso lubricante y sé cuidadoso/a al principio. También los juguetes nuevos se prueban de maravilla a solas. Si ya tienes experiencia, puedes entrenar y dilatar tu ano durante el sexo en solitario. Así estarás mejor preparado/a para futuros juegos con otras personas.
Masturbación bajo corriente
Los toys que estimulan con corriente suelen tener mando a distancia y por eso son muy adecuados para la masturbación. Muchos productos permiten aplicar un estímulo al cuerpo sin tocarse a uno mismo. Una variante no peligrosa son los huevos vibradores y otros vibradores teledirigidos. Pero también los juguetes que generan descargas eléctricas de leves a moderadas son aptos para el sexo en solitario. También aquí se pierde, por desgracia, el efecto de que el dolor llegue de forma inesperada. Además, aquí realmente solo deben usarse juguetes sexuales, ¡nunca corriente abierta ni creaciones caseras! Al fin y al cabo, no quieres jugarte la vida.
Bastante picante: figging
Otra posibilidad estimulante de jugar contigo mismo/a es el figging. En esta técnica se talla un trozo de jengibre en forma de pequeño plug y se introduce por vía vaginal o rectal. Los aceites esenciales provocan una sensación de ligero ardor, pero sin dejar daños. O recurres a sprays de jengibre especiales como el de Naturally Naughty y lo aplicas sobre los labios de la vulva, el glande, la lengua o los toys. Así puedes tantear del mejor modo si te gusta un ligero ardor sobre la piel y las mucosas, y con qué intensidad. Los productos de Naturally Naughty son de calidad alimentaria y se han desarrollado junto con farmacéuticos/as y expertos/as en BDSM.

Castidad – disciplina autoimpuesta
Para muchas personas, el atractivo de la castidad reside en que otra persona decide si hay sexo o masturbación. Si te mantienes casto/a tú mismo/a, por ejemplo fijándote un objetivo de días o semanas, conservas el control. Pero no solo el intercambio de poder hace atractiva la castidad: imponerte cierta disciplina y alcanzar una meta marcada genera sensaciones de felicidad. Lo conocemos del deporte. Además, un orgasmo tras un periodo de castidad puede ser más intenso. Otra variante: deja al azar si puedes correrte. Fija un número y tira el dado cada día. O deja que, como forma de tease and denial, los dados decidan cuánto tiempo puedes tocarte. Masturbaréte mientras suena una canción, córrete solo cuando termine. Prohíbete la masturbación si no llueve. O hasta que tu jefe lleve vaqueros. O hasta que el autobús llegue tarde. Cuando nos permitimos corrernos solo tras cierto tiempo o como consecuencia de un determinado suceso, eso activa nuestro sistema de recompensa. Seguramente no de forma tan intensa como cuando hay otra persona implicada, pero aun así el efecto está ahí.
…¿y qué pasa con el aftercare?
Cuando juegas contigo mismo/a, nunca deberías llevarte tanto al límite como para que el aftercare sea imprescindible. En la masturbación kinky rara vez se vuelve tan intenso como en un juego con desequilibrio de poder e intervención externa. Aun así, deberíais concederos al menos un aftercare físico. Es decir, cuidar todas las zonas de la piel que hayáis sometido a esfuerzo, descansar y quizá beber algo. Quizá también reflexionas un poco sobre tus sensaciones mientras, por ejemplo, limpias tus toys. En cualquier caso, deberías disfrutar de la bonita sensación de haberte dado un capricho. ¡Tú solito/a!
