
Antifaz – El popular robo sensorial
¿Qué es un antifaz?
Como su propio nombre indica: cualquier cosa con la que te tapas los ojos. Una cinta de tela, una prenda de ropa, un pañuelo, un antifaz para dormir… todo eso puede funcionar como antifaz. Además, existen antifaces diseñados específicamente para el sexo o el BDSM, por ejemplo de cuero.
¿Para qué se usa un antifaz?
Con un antifaz, lógicamente, se tapan los ojos. Así se le roba uno de los sentidos a una persona, de modo que, en cuanto deja de ver, se concentra automáticamente más en los demás sentidos. Con los ojos tapados, los sonidos pero también las caricias suelen ser más intensos. Sobre todo porque la persona ya no es capaz de ver dónde exactamente la están tocando. Si acaricias a una persona temporalmente «ciega», él o ella puede concentrarse especialmente en la caricia, la intensidad y la sensación en la piel.

En las prácticas sadomasoquistas, el antifaz genera un aliciente adicional: la acción sobre el cuerpo llega de forma inesperada. Si no ves qué juguete está cogiendo el o la Dom:me en ese momento, cuándo toma impulso o hacia qué punto apunta, eso puede resultar especialmente excitante. Muchos bottoms experimentan así una excitación especial y una sensación de estar a merced de la otra persona. Un antifaz, por tanto, también puede reforzar el desnivel de poder en el BDSM.
El Dom puede usar el antifaz incluso como una forma de humillación, pues un o una sub que no ve nada está especialmente indefenso o indefensa. Se le puede ordenar, por ejemplo, que gatee por el suelo buscando algo, lo que puede resultar muy degradante. También el aspecto de que al sub se le niegue ver al Dom puede subrayar su dominancia.
¿Qué hay que tener en cuenta al usarlo?
Taparle los ojos a alguien requiere confianza. Aunque en el BDSM damos por hecho que existe una confianza básica y un sentido de la responsabilidad, no deberíais subestimar el efecto de un antifaz aparentemente inofensivo. Sobre todo cuando, además, las manos están fijadas de forma que no se puede quitar el antifaz por cuenta propia. Lo mejor es hablar del tema. Justo antes de una session, por desgracia, eso le quita un poco de gracia al efecto sorpresa. Pero las conversaciones sobre límites y preferencias también pueden tener lugar con bastante antelación.
Algunas personas reaccionan de forma muy sensible, incluso con pánico, ante la pérdida del sentido de la vista. Por eso, estad especialmente atentos y fijaos en cómo reacciona la otra persona. Si usáis como antifaz algo que no se pueda quitar rápidamente, por ejemplo cinta de bondage o cuerdas, tened preparadas unas tijeras para liberar en caso de emergencia.
Por lo demás, procurad que el antifaz quede lo suficientemente ajustado y que sea realmente opaco. Un simple antifaz para dormir seguramente esté disponible y puesto rápidamente, pero se desplaza con bastante facilidad. Si el sub se mueve mucho, es mejor un antifaz con un ajuste firme. Por supuesto, las cuerdas o la cinta de bondage tampoco deberían clavarse en exceso.
Aparte de eso, no hay mucho que tener en cuenta al tapar los ojos. Es una entrada bonita y económica para las personas interesadas en el BDSM. Los más avanzados combinan el antifaz con tapones para los oídos o auriculares para intensificar el robo sensorial. También en combinación con gags o fijaciones el antifaz puede resultar muy emocionante.
Algunos vienen directamente en set con otros juguetes. ¿O qué tal una variante tipo pañuelo, que se puede usar de otras formas? ¿O incluso una para salir a la calle? Da igual lo que busques, de lo clásico a lo elegante, nuestro partner Orion los tiene todos en su catálogo. Aquí puedes ver el surtido de antifaces de Orion.
