
Selfbondage: atarse uno mismo… y quedar atrapado en el placer
¿Qué significa selfbondage?
El bondage es lo que representa la B del complejo acrónimo BDSM. Significa ser retenido, fijado o atado, ya sea en el juego erótico entre top y bottom, o bien contigo mismo. El bondage se nos presenta de muchas formas: con cuerdas, ataduras, bondage tape, de forma psicológica y a través del propio cuerpo. El bondage en sí es, por tanto, sumamente variado y una de las preferencias más extendidas entre quienes practican BDSM. Selfbondage se traduce libremente como auto-atadura.
El selfbondage es, pues, atarte y fijarte a ti mismo sin que haya otra persona implicada. Forma parte del BDSM en solitario y puede tener un atractivo muy propio y desarrollar una dinámica particular. En el marco de esta intensa autoexperiencia hay muchas maneras de imponerse limitaciones tanto físicas como psíquicas.
¿En qué reside la fascinación del selfbondage?
Para muchas personas, el selfbondage es uno de los primeros pasos en su viaje hacia el BDSM: de niños nos envolvíamos bien apretados en una manta, nos atábamos con la comba u otras cosas. Se trata de la sensación de estar a merced de algo. De sentir las limitaciones y aprisionarse conscientemente. Una fijación no puede soltarse sin una intervención activa. Y da igual si la responsabilidad de esa fijación la lleva otra persona o uno mismo.
El selfbondage también puede ser un reto para el propio cuerpo, comparable a la acrobacia u otros deportes. Puedes forzar el cuerpo a ciertas posturas, provocarte dolor y llevarte al límite. Pero también es posible justo lo contrario. Atarte a ti mismo puede ser meditativo y relajante. Es una demostración de poder sobre el cuerpo y la mente que, al mismo tiempo, representa un autoconocimiento y un amor propio. Cuando te atas tú solo, el placer puede desplegarse sin prejuicios. Nadie mira, nadie espera nada, nadie juzga ni valora.
También para rope-tops o riggers el selfbondage puede merecer la pena, porque ofrece la posibilidad de practicar las propias habilidades sobre uno mismo. Así puedes entender las sensaciones de la persona atada mientras a la vez practicas las técnicas. Para otras personas se trata de controlarse a sí mismas antes de entregarse a otra persona. O forma parte de la masturbación.
¿Cómo puede ser el selfbondage?
Para muchas personas, el selfbondage es una puerta de entrada al BDSM. Las técnicas y preferencias son infinitas. Mucho depende de lo que tengas a tu disposición.
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Sujetarte con ataduras a la cama o a otros sitios, a menudo en combinación con una máquina de follar. O también un vibrador tipo varita o normal al que solo se llega tirando.
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Aguantar atado en una posición hasta que pase un tiempo determinado.
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Congelar las llaves dentro de un cubito de hielo.
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Hacer tareas cotidianas estando atado o incluso con una barra separadora.
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Llevar corsés en el día a día.
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Colocar la llave en el fondo de un vaso que primero hay que vaciar.
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Auto-ataduras intensas con cuerda.
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Envolverse el cuerpo de forma meditativa.
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Llevar bondage (decorativo) en la vida cotidiana para tomar conciencia de estar atado.
Qué hay que tener en cuenta al atarte tú solo
En el selfbondage estás solo, lo que significa que nadie puede intervenir. Eso es lo que hace tan peligrosa esta práctica. Los riesgos son adormecimientos y problemas de circulación si una atadura no puede soltarse lo bastante rápido. También pueden aparecer daños en los nervios, contusiones y la llamada mano péndula. Por eso, antes de lanzarte a una auto-atadura complicada, deberías familiarizarte con algunos conocimientos anatómicos básicos. Además, siempre hay que asegurarse de que exista una forma rápida de soltar las ataduras.
Aunque se llame «selfbondage», es aconsejable informar a alguien de tus planes. También aquí conviene tener un cover. La mayoría de los móviles tienen control por voz, así que se puede avisar de una emergencia sin tener las manos libres. Conviene guardar de antemano el número correspondiente y, mejor aún, elegir para ese contacto un nombre corto, claro y fácil de pronunciar.
Las reglas de oro para una sesión de selfbondage
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Prepárate un release, es decir, una forma de liberarte. Planea de antemano cómo vas a salir de la atadura y soltarla al final.
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Además, debería haber un release de emergencia al que recurrir si hace falta. O bien puedes activar tú mismo el release, o bien te aseguras con un cierre temporizado.
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Prueba antes tus ataduras o montajes. Sobre todo si dependen de un componente temporal, para asegurarte de que todo funciona y de que estás a salvo. También aquí valen los principios kink SSC (Safe, Sane, Consensual) y RACK (Risk Aware Consensual Kink).
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Ponte un límite de tiempo de cuánto quieres estar atado. A menudo la fantasía es mayor que la paciencia.
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Conoce tu cuerpo: por muy tentadora que sea la idea de posturas extremas, muchas veces no se pueden mantener bien durante mucho tiempo. Para evitar problemas de espalda, hombros y rodillas, elige una posición anatómicamente viable.
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Prepara la superficie y el entorno. Calienta la habitación y cubre una parte del suelo con una manta para protegerte del frío o de las incomodidades.
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No te pongas cuerdas ni nada parecido alrededor del cuello. Ahí pasan demasiados vasos, nervios y la tráquea, que con un movimiento en falso pueden quedar comprimidos o dañados.
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El breathplay nunca debe practicarse sin supervisión.
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El waxplay puede ser un añadido bonito al selfbondage. Aun así, hay que tener especial cuidado: la vela debería estar apagada antes de que quedes inmovilizado.
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Para cualquier tipo de BDSM recomendamos siempre «Don’t Kink and Drink» y también renunciar al consumo de drogas u otras sustancias que alteren la conciencia.
En el selfbondage eres a la vez la parte pasiva y la activa. Eso significa que llevas la responsabilidad sobre ti mismo. Y esa responsabilidad nunca debe tomarse a la ligera, sino con la misma atención y prudencia que le brindarías a otra persona o que esperarías de ella.
¿Dónde puedo aprender más?
En internet encontrarás numerosos foros sobre selfbondage con consejos, trucos y vídeos. El equipo para bondage se consigue mejor en sex shops y tiendas especializadas en BDSM. Allí, el personal de ventas puede ayudarte a encontrar algo que sea seguro para ti. Y en la tienda física puedes tocar y probarte las cosas.
Sobre rope bondage y shibari hay muchas fuentes, sobre todo online, por ejemplo en YouTube. Además de lo básico sobre ataduras, nudos, aspectos de seguridad y la elección de la cuerda adecuada, los creadores de contenido te muestran también formas de practicar sin pareja. El libro «Tying and Flying», de Shay Tiziano, por ejemplo, se dirige específicamente a fans de las self-suspensions, es decir, las ataduras suspendidas. ¿O prefieres que te lleven de la mano? Entonces lo mejor es que recurras a creadores kink como Vaegabound y Sapieha, que ofrecen cursos sobre selfbondage y amor propio por toda Alemania, pero también online.
