Como un jefe – 6 enfoques para afrontar un drop

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El BDSM debería conducir a la alegría, el éxtasis, la diversión y la relajación. Pero a veces algo sale mal o la sensación se tuerce durante o después del juego. Un drop puede pasar incluso cuando se han respetado todas las reglas SSC y en realidad ya sois un equipo bien compenetrado. Y puede darse tanto en jugadoras:es dominantes como sumisas:os.

Aquí queremos ofrecerte posibles enfoques para gestionar un dom-drop/sub-drop. Nunca puede haber una guía o una solución única. Cada uno de nosotros tiene necesidades distintas, especialmente en momentos sensibles. Así que toma esta lista como una sugerencia y mira qué te va mejor a ti.

1. Cercanía tras el drop

De forma muy parecida al habitual aftercare tras una sesión de BDSM, la cercanía física le sienta bien a mucha gente también durante un drop. Pregunta si es lo que se desea. Abraza a la otra persona, ponla cómoda e intercambiad caricias. Ahora no se trata de excitación sexual, sino de darle a tu pareja la sensación de seguridad.

2. Atender las necesidades físicas

El BDSM puede ser increíblemente agotador. En un drop, nuestro cuerpo también juega un papel importante. Aseguraos de que durante un drop se cubran las necesidades físicas como calor, frescor, sueño, sed, hambre, alivio del dolor y descanso.

3. Distancia tras el drop

No siempre se desea cercanía durante un drop. Es igual de normal necesitar más espacio para uno mismo en una situación emocional.

Distancia física

Durante un drop, pregunta siempre si está bien abrazar ahora al sub o al dom. Si la respuesta es no, no tienes por qué salir enseguida de la habitación. En lugar de eso, túmbate o siéntate a cierta distancia de tu pareja y pregunta si así está bien. Aunque el contacto físico durante un drop a menudo sea «demasiado», tu presencia física puede resultar reconfortante. Pero acepta también si tu pareja te pide salir de la habitación o quiere retirarse. Existe, por ejemplo, la posibilidad de tocarse solo de las manos.

Distancia respecto al BDSM

A menudo sienta bien, durante un drop, tomar primero distancia de toda la temática BDSM. Guardad vuestros juguetes, quitaos los outfits y guardadlos de momento en el armario. Retirad, si es posible, los objetos relacionados con el BDSM. También puede ayudar simplemente salir de la habitación en la que habéis jugado.

Distancia respecto a la propia pareja de juego

En algunos casos ocurre que la persona que ha sufrido el drop quiere retirarse de su propio dom o sub. En este caso es muy importante hablar antes de esta «pausa» entre vosotros, aunque cueste. Fijad un lapso de tiempo en el que renunciéis al contacto. Lo mejor es planear ya cómo se retomará el contacto. Ejemplo: «Me gustaría tener este fin de semana para mí para pensar en lo que ha pasado. Llamémonos el domingo por la noche y hablamos de ello.»

Incluso si un drop fue tan devastador que a raíz de ello decidís no querer volver a jugar juntos: el ghosting no es una buena solución. También en este caso deberíais hablarlo.

4. Distracción

Aunque por supuesto no te recomendamos reprimir un drop, la distracción puede ser al principio una solución transitoria. Sobre todo cuando aún no estás listo para enfrentarte de inmediato a tus emociones. Sal a pasear, mejor al aire libre y al sol. Cocina o mira una película. Escucha un podcast o lee un libro. Muchas de estas cosas también se pueden hacer bien en compañía, con más o menos cercanía física.

5. Autorreflexión y comunicación

Un drop no debería reprimirse sin más, sino permitir, aceptar y ordenar las propias emociones. Para ello hay varias posibilidades:

Sacarlo escribiendo

Coge un papel y un bolígrafo y escribe cómo te sientes. Puede sonar extraño, pero a menudo ayuda ponerles nombre a las emociones. Escribir ayuda a estructurar los pensamientos. El resultado da casi igual. El escrito no hay que enseñárselo a nadie y luego se puede destruir.

El drop como señal de nuevos límites

Un drop también puede ser la señal de que algo ha ido demasiado lejos durante la sesión. Tómalo como ocasión para replantear tus límites. Si la causa del drop queda definida como un nuevo límite, eso os quita el miedo a que el drop se repita.

Comunicación mutua

No tiene por qué ocurrir de inmediato. Aun así, es muy útil hablar del drop en el momento adecuado. Así podéis mostrar comprensión y quizás incluso aclarar malentendidos. Con una conversación abierta demostráis que un drop no es un tabú y le quitáis al tema su carácter amenazante.

Intercambio con otras personas

También puede ayudar un intercambio dentro de la escena o con otras personas comprensivas y objetivas. Sobre todo cuando recibes la confirmación de que no estás solo con esas emociones. Seguro que no eres la primera persona que ha sufrido un drop. Escucha cómo lo han gestionado otros.

6. La siguiente sesión tras el drop

En la equitación rige el lema: «Tras una caída, hay que volver al caballo lo antes posible.» Eso, por supuesto, solo se debe aplicar de forma limitada al BDSM. Aun así, no hay que tener miedo de la siguiente sesión.

Para ello planea algo con lo que te sientas especialmente seguro. Quedaos de momento en vuestros básicos y en las prácticas que más os divierten. Antes de la sesión, hablad de nuevo conscientemente sobre los límites, vuestro consenso y haceos preguntas. No hagáis la sesión demasiado larga ni demasiado intensa de entrada, sino ajustad si hace falta. Simplemente sed especialmente atentos. Y no dejéis que un drop os quite la alegría de vuestro lado kinky.