
Rapeplay: una fantasía delicada
Aviso de contenido/trigger: violación
Descargo de responsabilidad: el objetivo de este artículo es explicar el término «rapeplay» en el contexto BDSM. Se trata de una práctica que para algunas personas puede cruzar límites o desencadenar traumas. Por eso no queremos ofrecer aquí una guía explícita de esta práctica.
¿Qué es el rapeplay?
La palabra inglesa «rape» significa literalmente «violación». Precisamente eso es lo que se escenifica en el rapeplay, de mutuo acuerdo, como un juego de rol BDSM. Normalmente, la parte sumisa es sometida físicamente por la parte dominante. También mediante la inmovilización, el bottom puede quedar a merced del o de la top. No es raro que la resistencia vehemente, las peticiones de auxilio y los gritos formen parte de la práctica. A pesar del consenso pactado, se expresa rechazo. Por ejemplo: «¡Para!» o «No quiero esto».
Por brutal que suene, en el rapeplay dentro del contexto BDSM existe entre las personas implicadas el llamado metaconsenso o consensual non-consent. Se trata de un consentimiento a prácticas o relaciones sexuales no consentidas.
¿Cuál es el atractivo?
En el rapeplay, el desequilibrio de poder es abrumador. A menudo se refuerza con cierto efecto sorpresa por un inicio inesperado. En la parte sumisa se trata de la sensación de indefensión y de la pérdida de control. Esto se intensifica, en cierto modo, con un miedo aparente y una aparente falta de consentimiento. Los subs disfrutan en el rapeplay de la impotencia, la falta de voluntad y la idea de transgredir límites. La humillación también entra en juego. El bottom escenifica una víctima que, a pesar de resistirse, acaba estando indefensa.
Para la persona dominante puede resultar excitante controlar a su contraparte y mantenerla bajo su dominio. El enfrentamiento físico puede provocar en ambas partes la liberación de la hormona del estrés, la adrenalina, que agudiza nuestros sentidos y así puede intensificar la experiencia.
Además, en el rapeplay se recrea algo que es absolutamente tabú y está prohibido. Precisamente eso ejerce sobre algunas personas un atractivo especial. Las fantasías sexuales violentas no son anormales ni son de por sí algo malo, siempre que sigan siendo fantasías y no se lleven a cabo con otras personas en contra de su voluntad. En el rapeplay se viven en un marco consensuado y seguro.
¿Qué hay que tener en cuenta?
A menudo, el rapeplay sigue siendo una fantasía secreta. Muchas personas se juzgan a sí mismas por estas inclinaciones. No solo por eso cuesta superarse y hablar de ello con la pareja. Pero la comunicación es la clave: aunque la fantasía de violación vive de la idea de que no hay límites, los acuerdos son imprescindibles en la realidad.
Además, hay que tener en cuenta lo siguiente:
-
El rapeplay requiere mucha confianza y conocimiento mutuo. Practicadlo solo cuando os conozcáis bien y podáis evaluaros mutuamente.
-
Aunque a veces implique enfrentamiento físico, aquí la brutalidad no tiene cabida.
-
No olvidéis nunca la consideración y el respeto mutuo. Antes, durante y después del juego.
-
El rapeplay suele implicar penetración. Aunque esta se produzca con contundencia, también aquí debe cuidarse la lubricación para no provocar lesiones.
-
Estableced una safeword y usadla en caso de necesidad.
-
Dad especial importancia al aftercare.
-
Nada de rapeplay en público, tampoco en fiestas SM/fiestas fetichistas. Personas ajenas y no iniciadas podrían malinterpretar vuestro juego, ser triggeadas y/o incluso sufrir daños psicológicos.
-
Si habláis con otras personas sobre vuestras fantasías o experiencias, dad antes un aviso de trigger. La violencia sexualizada es un tema delicado. Por favor, no asaltéis a nadie con ello.
