
Fiesta fetichista – A Kinky Nightfever
¿Qué es una fiesta fetichista?
Por desgracia, esta pregunta no se puede responder de forma corta y sencilla. ¿Por qué? Muy fácil: no existe una única fiesta fetichista, sino una gran variedad de eventos. Cada una debe verse de forma individual. No hay una definición fija de cómo es una fiesta fetichista, cómo transcurre y qué forma parte de ella. E incluso una misma fiesta puede ser percibida de forma distinta por cada persona invitada. Aun así, queremos resumirte a continuación lo básico.
En esencia, una fiesta fetichista es una fiesta para kinksters, fetichistas, personas del BDSM y gente interesada. El requisito es, por tanto: un evento en el que el BDSM y la sexopositividad tengan cabida. Uno en el que se cuente con estas tendencias y que esté preparado en consecuencia. Aunque no toda fiesta fetichista es también una llamada playparty, en la que están permitidos el jugar, es decir, las actividades BDSM, y el sexo. De una fiesta normal en un club se diferencia sobre todo por el público. Porque mientras que en una discoteca de hiphop o en un bar de heavy metal a todos los asistentes les gusta la misma música, en una fiesta fetichista el denominador común son precisamente el fetiche y el BDSM.
Dress to impress
Con ello suele ir de la mano que los invitados se vistan de forma especial para la ocasión. Por ejemplo, con látex, charol, cuero, botas extravagantes, arneses, máscaras y disfraces creativos. Porque las fiestas fetichistas son la ocasión perfecta para lucir outfits kinky extravagantes fuera de las propias cuatro paredes. La mayoría de los eventos tiene incluso un código de vestimenta. Aunque a menudo se permite la ropa de noche elegante, uno se siente rápidamente underdressed siendo el único con esmoquin o el vestidito negro en medio de todo ese popurrí de figuras relucientes. La piel desnuda está permitida y es bienvenida en las fiestas fetichistas, pero, por regla general, no se muestra todo.
¿Sótanos oscuros y círculos secretos?
Es cierto, la publicidad de las fiestas fetichistas no se encuentra precisamente en el periódico ni en las columnas publicitarias. Pero quien busca, encuentra. Normalmente las fiestas se anuncian online, en foros de BDSM, por newsletter o como flyers en sex shops. O te enteras dentro de la comunidad de cuándo tiene lugar algo. Pero eso no significa ni mucho menos que la gente kinky de fiesta se esconda en sótanos oscuros. Por supuesto que hay fiestas más pequeñas e íntimas. Pero también se alquilan locales de gran envergadura o se reconvierten salas de conciertos enteras.
La entrada se hace con ticket. En los grandes eventos con venta anticipada, en los más pequeños hay taquilla en la puerta. También los precios de las entradas varían mucho. Así, para un ticket de fin de semana en la famosa German Fetisch Ball puedes llegar a contar con hasta 120 euros solo por la entrada. Por cierto, a una fiesta fetichista puede acudir cualquier persona mayor de 18 años.
Pero ¿qué pasa exactamente en una fiesta fetichista?
Al oír el término, quizá pienses rápidamente en sexo (en grupo), flagelación ante público y atar en común. Sin embargo, en la mayoría de las fiestas fetichistas se baila, sobre todo. La selección musical es muy amplia: techno, house, EBM, dark, gothic, a veces incluso rock y ochentero. Se establecen contactos, se toma algo, se está sentado o de pie juntos y se charla. Se disfruta en común de la atmósfera especial y se admira cómo el fetiche se vuelve tangible y cómo el ser kinky puede expresarse visualmente.
Pero, por supuesto, el BDSM también tiene su lugar en una fiesta fetichista. Se habilitan las llamadas play areas. Quien quiera jugar puede desfogarse aquí a su antojo. También ante público. El ambiente y los invitados deciden cuánto fetiche tiene lugar en la fiesta.
Casi todo se puede, nada es obligatorio
Normalmente se queda en prácticas clásicas que se pueden realizar sin mucho esfuerzo, como por ejemplo los azotes con látigo. En esencia, aquí los kinksters están entre iguales. Outfits y gestos que en otro contexto serían complicados en público, aquí están permitidos. Arrodillarse, guiar a alguien con una correa, masajear pies o servir de cenicero humano puede y se permite observarlo aquí. En resumen: pueden vivirse casi todos los aspectos de la personalidad que normalmente en público causarían indignación o, al menos, miradas de reojo.
En las fiestas fetichistas clásicas no se trata de sexo ni de satisfacción. El ambiente es sexy, pero hay límites. Así, en muchos eventos el coito está explícitamente prohibido. Quien busca sobre todo jugar de forma más intensa, acude a las playparties.
