De la habitación de invitados a una serie de eventos: la historia de Kinky Escapes

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A Daniel no le bastaba con dos luces negras. De esa insatisfacción y de una invitación a una fiesta privada nació Kinky Escapes, una serie de eventos en la que cada location recibe su propio concepto y en la que el equal pay se da por sentado. Chrissi y Daniel nos cuentan cómo de sótanos abovedados, jardines y un villancico salen noches completamente distintas.


Hola Daniel, presentaos brevemente a vosotros y a vuestro concepto.

Somos Chrissi y Daniel, recién casados, y estamos los dos detrás de Kinky Escapes.

Lo que probablemente mejor nos describe como pareja es que nos complementamos en muchas cosas. Daniel es el creativo de los dos y el que empuja gran parte del proyecto. Prácticamente siempre tiene ideas nuevas en la cabeza y necesita algún proyecto en el que trabajar. Chrissi es la parte más tranquila y estructurada, y se encarga entre otras cosas de la planificación, la contabilidad y todo el backoffice.

Esta combinación nos funciona bastante bien. Y probablemente esa mezcla sea también parte de lo que hace que Kinky Escapes sea lo que es.

Al mismo tiempo, nos une muchísimo. La comunicación y unos valores compartidos son extremadamente importantes para nosotros. Hablamos prácticamente de todo. De nuestra relación, de nuestros deseos y, por supuesto, también de lo que esperamos de los eventos y de la escena BDSM.

Justo de ahí nació Kinky Escapes. Queríamos crear eventos a los que nosotros mismos tuviéramos ganas de ir. Y para nosotros no se trata solo del BDSM, sino de la experiencia completa: ambiente, técnica, decoración, entretenimiento, comida y, sobre todo, de cómo se siente la noche para quienes vienen.

¿Desde cuándo lo hacéis?

Kinky Escapes existe desde 2023. Aunque al principio no estaba pensado en absoluto como una serie de eventos ni como un proyecto a largo plazo.

La idea de montar un evento propio se concretó cuando nos invitaron a una fiesta pequeña en una location privada. Vimos el sitio y enseguida nos dimos cuenta del potencial que tenía. Por desgracia esa location ya no existe, pero fue ahí donde acabamos organizando nuestro primer evento propio: «Highest Floor meets Darkest Dungeon».

Y, sinceramente, por aquel entonces estábamos sobre todo nerviosos. No teníamos la sensación de estar fundando el próximo gran sello de eventos. Más bien nos preguntábamos: ¿saldrá todo bien? ¿Vendrá gente? ¿Se irán contentos? ¿Funcionará toda la organización?

Ambiente sugerente en un evento de Kinky Escapes

(c) Onlyfluff Productions

Al final fue un evento estupendo y vimos que nuestra idea funcionaba. Así que repetimos el concepto unas cuantas veces más. Y así fue creciendo Kinky Escapes, paso a paso.

De una fiesta suelta surgió en algún momento la idea de desarrollar conceptos distintos. Hoy justo eso es una gran parte del atractivo para nosotros: podemos probar algo nuevo una y otra vez.

¿Cómo se pasa de una preferencia personal a toda una serie de eventos?

Primero fuimos juntos a distintos eventos para encontrarnos un poco a nosotros mismos y descubrir qué nos gustaba y qué quizá no era lo nuestro. Por el camino hablamos, cómo no, de cómo sería nuestra fiesta BDSM perfecta.

Daniel, por su formación como técnico de eventos, miraba las fiestas de otra manera casi sin querer. En una fiesta neón, por ejemplo, básicamente había dos luces negras puestas ahí, y en algún momento pensó: «Esto se podría hacer mucho mejor».

Eso es bastante típico de él. En lugar de limitarse a decir que algo no le gusta, se pone enseguida a pensar cómo se podría hacer de otra forma.

¿Qué diferencia a una fiesta de Kinky Escapes de otras fiestas de la escena?

Creo que una gran diferencia es cuánto cariño ponemos en cada evento. Intentamos de verdad ofrecer todo lo posible a nuestros invitados y crear una noche que no se sienta como una fiesta más.

Daniel puede dar rienda suelta a su creatividad. Construye, por ejemplo, sus propios elementos de decoración, y también vamos ampliando continuamente nuestro mobiliario y nuestro equipamiento. Muchas cosas nacen directamente en nuestra casa y se construyen o se adaptan especialmente para un evento.

Al mismo tiempo, para nosotros es importante estar disponibles como organizadores. No queremos quedarnos en un segundo plano, sino enterarnos de cómo va la noche y de lo que están viviendo nuestros invitados.

Otro punto que nos importa mucho es el equal pay. En nuestros eventos todo el mundo paga por cabeza el mismo precio de entrada. Con ello queremos mostrar de forma muy consciente que aquí todas las personas valen lo mismo. Precisamente en una escena en la que en algunos eventos las mujeres pagan muy poco y los hombres bastante más, nos parecía importante hacerlo de otra manera.

No queremos que en nuestros eventos se genere ni siquiera la impresión de que con una entrada más cara se puedan comprar favores de ningún tipo.

Con nosotros cada persona debería poder estar simplemente porque le interesa el BDSM, porque tiene curiosidad o porque quiere conocer la escena.

Y, por supuesto, nuestros propios invitados son una gran parte de lo que hace que Kinky Escapes sea lo que es. Tenemos un público muy variado y nos alegra especialmente que venga también mucha gente de la escena queer.

Quizá por eso no haya un único punto que nos defina. Es más bien la combinación entre cómo diseñamos los eventos, cómo tratamos a nuestros invitados y el hecho de que vivimos cada evento de verdad en primera persona.

En realidad lo bonito es que ninguna noche es exactamente igual que otra. Tenemos nuestros conceptos, y también números o shows que ya han estado con nosotros varias veces. Aun así, en cada evento pasa algo nuevo, emocionante o simplemente divertido.

Luz y decoración en un evento de Kinky Escapes

(c) Onlyfluff Productions

Muchos de nuestros invitados nos acompañan a lo largo de muchas fiestas y siempre es bonito ver hacia qué dirección del BDSM se orientan y cómo evolucionan. A menudo nuestro evento es su primer evento.

Tenéis varios formatos: BDSM Takeover, Silent Night, Highest Floor meets Darkest Dungeon. ¿Cómo nace un concepto nuevo?

Las ideas para los conceptos nuevos surgen casi siempre de Daniel. Se inspira en cosas muy distintas: en lo que ve, lee o escucha en el día a día, y en algún momento aparece una idea que después desarrollamos juntos.

Siempre miramos qué da de sí una location concreta e intentamos construir una experiencia justo a partir de ahí. Es decir, no queremos repetir el mismo concepto en distintos sitios, sino aprovechar las particularidades de un lugar o de un tema determinado.

Un buen ejemplo es «Highest Floor meets Darkest Dungeon». La location era una casa de tres plantas con un antiguo sótano abovedado. En la planta baja estaba la zona más neutra, donde también se comía, y en la de arriba se encontraban las salas de juego. A Daniel se le ocurrió jugar con los distintos niveles: como sub tenías que ganarte de algún modo el camino hasta la planta de arriba. Cómo se concretaba eso se acordaba de forma individual entre las personas implicadas.

En «Silent Night», en cambio, el punto de partida no fue la location, sino la época del año y una idea muy concreta. El concepto nació en torno a la Navidad y a la canción «Noche de paz». A Daniel la idea le vino de inmediato: un evento en el que la parte sumisa tiene mordaza obligatoria y en el que, por tanto, la comunicación funciona de una forma completamente distinta.

De «Silent Night», o más bien de la idea de limitar o resaltar sentidos concretos, salió después la «Blindfolded Night». Ahí le quitamos la vista a una parte de los invitados y orientamos la noche hacia los demás sentidos. Hay, por ejemplo, distintas salas en las que se pueden descubrir olores, sabores y diferentes estímulos a través del tacto.

Cuando más adelante empezamos a organizar nuestros eventos también en clubes, volvimos a mirar primero qué daba de sí cada location. De ahí salió, por ejemplo, «BDSM Takeover». La idea era «tomar» el club entero durante una noche y convertirlo en un evento puramente BDSM.

Nuestro concepto más reciente, «Lost Paradise», nació a su vez de una location muy especial. Allí había un jardín enorme y precioso que queríamos aprovechar como fuera. De ahí salió la idea de ofrecer BDSM también como experiencia al aire libre. Pero en un marco protegido, no en cualquier sitio público.

La verdad es que rara vez descartamos nuestras ideas. Si Daniel tiene una idea y los dos estamos convencidos, por lo general intentamos llevarla a cabo. Hasta ahora no hemos tenido ningún concepto en el que a mitad del desarrollo hayamos dicho: «Mejor no lo hacemos».

Sí hubo un formato que no repetimos después del primer evento: la «Kinky GetsBi Party». Era un evento al estilo de los años veinte con un foco especial en las personas bisexuales.

La idea nos sigue pareciendo interesante, pero por desgracia el interés fue bastante menor que con nuestros otros conceptos. Por eso no la hemos vuelto a organizar hasta ahora.

Curiosamente, aun así nos preguntan por ese concepto de vez en cuando. Así que parece que hay gente a la que la idea le resulta atractiva. Simplemente, con el primer evento no dio todavía para una serie regular.

Pero eso no significa necesariamente que demos el concepto por fracasado. Quizá en algún momento se dé la ocasión o el marco adecuados.

La safety y el consent no son para nosotros un extra, sino que forman parte del fundamento de un evento de la forma más natural.

Sobre todo cuando alguien viene por primera vez, queremos que el umbral sea lo más bajo posible. Quien quiera puede pedirnos, por ejemplo, un recorrido por el club y orientarse con calma. Y por supuesto estamos disponibles en todo momento para cualquier pregunta. Especialmente para la gente que es completamente nueva en la escena BDSM.

Además, en nuestros eventos hay personas de nuestro equipo a las que se reconoce por las pulseras luminosas y a las que se puede acudir en cualquier momento. Son personas a las que conocemos desde hace mucho, en las que confiamos y que se mueven bien en la escena.

Nuestra postura al respecto se formó de hecho a partir de situaciones que vivimos nosotros mismos como invitados en otros eventos. Allí vimos cómo se tocaba a personas sin preguntar. Del ambiente swinger conocíamos la idea de «no es no». Para nosotros el consent va un paso más allá: solo sí es sí.

Para nosotros eso significa que no se puede dar por hecho que algo está bien solo porque la otra persona no diga expresamente «no». Se pregunta antes, se busca el consent y solo cuando está ahí de verdad se continúa.

Esa actitud es la que queremos transmitir también en nuestros propios eventos. Aquí no existe el «tienes que». Cada persona decide qué quiere probar, con quién y hasta dónde quiere llegar.

Espacios de un evento de Kinky Escapes

(c) Onlyfluff Productions

Además intentamos asumir mucha responsabilidad ya de antemano. Miramos los perfiles de quienes vienen y componemos la lista de invitados de forma consciente. Gracias a eso, por suerte, hasta ahora no hemos tenido ninguna situación en la que hayamos tenido que expulsar a alguien durante un evento.

Sí hay un reto que se repite en la puerta: de vez en cuando aparece gente de forma espontánea y sin haberse apuntado. Con esas personas no podemos hacer, evidentemente, el mismo check que hacemos con quienes se han registrado. Por eso, por norma, no las dejamos entrar. A veces es una decisión incómoda, pero en este punto tenemos que ser consecuentes para proteger la seguridad y la confianza de quienes ya están dentro.

Queremos crear un marco en el que la gente se sienta lo bastante segura como para explorar sus propios límites de forma autodeterminada. Y en el que al mismo tiempo sepa que hay alguien ahí si necesita apoyo.

¿Quién viene a vuestros eventos, cómo es vuestro público?

Nuestro público es realmente muy variado, y justo eso nos gusta mucho.

Tenemos muchas parejas en nuestros eventos, pero también personas que vienen solas. Ahí se encuentran personas muy distintas: algunas llevan mucho tiempo viviendo el BDSM, otras tienen curiosidad y están dando sus primeros pasos en la escena.

Nos parece especialmente bonito que venga también mucha gente de la escena queer. Para nosotros es importante que las personas se sientan bienvenidas independientemente de su orientación sexual o de su identidad.

Y notamos una y otra vez que la mezcla funciona bien. Rara vez se queda alguien completamente por su cuenta.

Al final, por eso, nos importa menos si alguien lleva diez años de experiencia en el BDSM o si acaba de empezar a tener curiosidad. Lo decisivo para nosotros es que las personas se traten con respeto y tengan ganas de vivir juntas una noche especial.

Nuestros invitados nos sorprenden constantemente con sus deseos y está en nuestra mano encontrar soluciones y crear espacios nuevos. Desde intolerancias poco frecuentes pero graves hasta escenarios completos —que la persona sumisa en la Blindfolded Party no pueda saber bajo ningún concepto dónde está la location ni cómo son los espacios hasta que se le retira el antifaz—, hacemos posibles muchas cosas.

¿Qué os gustaría para los próximos años con Kinky Escapes?

Para los próximos años deseamos sobre todo poder seguir haciendo eventos estupendos y conservar en ellos lo que hasta ahora nos ha importado.

Nos alegra, cómo no, que Kinky Escapes siga creciendo, que venga gente nueva a nuestros eventos y que de ahí salgan quizá nuevos habituales. Al mismo tiempo, los habituales que ya tenemos son muy importantes para nosotros. Es una sensación bonita ver a las mismas personas una y otra vez en nuestros eventos y notar que vuelven con ganas.

Este año, por ejemplo, hemos organizado un evento nuevo en un club nuevo. Ha gustado mucho y el año que viene podremos repetirlo. Para nosotros eso demuestra que Kinky Escapes se sigue desarrollando.

Nos gustaría seguir por ese camino: probar locations nuevas, desarrollar conceptos nuevos y buscar siempre algo que a nosotros mismos nos parezca emocionante.

Ideas en la cabeza nos quedan, desde luego, unas cuantas. Hasta dónde crecerá todo esto, ya lo veremos. Pero justo esa evolución constante es también gran parte de la diversión para nosotros.

Puedes encontrar más información sobre Kinky Escapes y, sobre todo, sobre los próximos eventos aquí.


Chrissi y Daniel, los fundadores de Kinky Escapes

Chrissi y Daniel están detrás de Kinky Escapes. (c) Onlyfluff Productions