Los mejores y más seguros sitios para tu primera cita

Autor:

|

¡Lo has conseguido, tu cita está fijada y las ganas van en aumento! Da igual si os habéis conocido aquí en Deviance, en un Stammtisch (encuentro) o simplemente por ahí: el primer encuentro siempre trae consigo ciertas dificultades. Una de ellas es elegir un lugar de cita adecuado. Por un lado se trata de seguridad, y por otro de privacidad y de poder hablar con naturalidad.

Porque en la cafetería chic quizá te sirvan tu latte descafeinado de soja con caramelo, pero si queréis hablar sobre anal fisting, el resto de clientes podrían quedarse un poco escandalizados. A cambio, quizá en el bar de billar de la esquina te encuentres con unos cuantos oyentes de los que no te libras.

Principio básico número uno: elige un lugar de cita con mucha gente

Una buena regla general es: si estáis rodeados de gente, la probabilidad de que ocurra algo no deseado es mucho menor. ¡La multitud suele ser un gran factor de seguridad! Aun así, antes deberías valorar cuán privado tiene que ser el espacio en el que quieres hablar de tus preferencias, experiencias y necesidades más íntimas.

Por eso, lo mejor es elegir un lugar de cita concurrido en el que puedas conversar bien y con seguridad. Muchas cafeterías de estudiantes o sitios alternativos tienen clientela abierta y puedes estar seguro de que podrás hablar sin consecuencias.

Principio básico número dos: ¡conoce el local!

Da igual si vas con tu cita a un restaurante, cafetería o bar: a menudo lo mejor es elegir un sitio en el que ya hayas estado. Así conoces las entradas y salidas, tienes la carta y también has visto ya al personal.

Quédate tranquilo yendo más a menudo al mismo sitio para las primeras citas, así los camareros y camareras te reconocerán y, si alguna vez necesitas apoyo, tendrán menos reparos en echarte una mano. Aun así, quizá no debería ser directamente tu bar favorito. Porque si tu cita no te gusta, pero a ella sí le gusta tu bar, puede que en el futuro os crucéis más a menudo sin haber quedado.

¿Qué lugar de cita me pega a mí? Los pros y los contras

Acogedor y relajado – Quedar en la cafetería

«A tomar un café»: ya es todo un clásico, pero ¿la pequeña de la esquina o la fiabilidad de las grandes cadenas?

Mientras que una gran cadena de cafeterías ofrece la ventaja de tener una carta amplia en la que todo el mundo se aclara y de estar, por ejemplo, en la estación o en el centro —o sea, que no tienes que quedar justo al lado de tu casa—, es precisamente eso: una gran cadena anónima.

Por ese ambiente anónimo quizá no surja el clima adecuado para hablar abiertamente de vuestras preferencias y experiencias. Rodeados de estudiantes tecleando y de tipos trajeados que hablan por teléfono con auriculares, el nivel de inhibición probablemente sea algo más alto.

El contacto físico tampoco es siempre agradable en un entorno así y, si pasáis de cogeros de la mano, un mueble de diseño sueco puede convertirse fácilmente en una barrera. Además, a menudo hay que volver a la barra para pedir otra bebida, lo cual puede cortar el flujo de la conversación.

En cambio, una cafetería acogedora de la esquina puede puntuar con algo más de intimidad. Muchas veces el ambiente es un poco más personal, los platos caseros invitan a compartir y en un sofá desgastado es más fácil enrollarse.

Si se trata de un establecimiento en un barrio de estudiantes o familiar, el ambiente suele ser más distendido. Porque todo lo que es un poco alternativo invita a la comunicación abierta. En estos sitios también suelen celebrarse Stammtische, así que los dueños ya están acostumbrados a ciertos temas.

Ahora bien, si justo hay niños, los temas para mayores de 18 son o bien un reto especial para encontrar palabras clave para las prácticas, o bien acabáis en una batalla de miradas asesinas con los padres. También los camareros curiosos, que interrumpen vuestra conversación cada 13 minutos con la mirada crítica sobre el nivel de vuestras bebidas, pueden resultar cohibidores.

Lo bonito de una cita informal de café: no tienes que vestirte súper elegante ni súper sexy. Aquí casi todos los outfits valen, siempre que sean aptos para el día a día.

Relajado e íntimo: en el bar

El alcohol es siempre un tema algo controvertido en la escena BDSM. «Don’t drink and kink», dice el dicho. Por eso, primero un aviso: una copa de vino, una cerveza, un cóctel pueden soltar el ambiente y la lengua, activar la circulación y la fantasía, pero las bebidas alcohólicas no deberían consumirse en exceso ni siempre. Al fin y al cabo, quieres embriagarte con tu encuentro y no para sobrevivirlo.

Procura elegir un bar en el que la música no esté demasiado alta, pero que tampoco te dé motivos para pasar vergüenza. Lo ideal es que la música acompañe vuestra cita.

Aquí un bar de negocios elegante puede venir de perlas, ya que el público puede ser tanto de índole profesional como privada. El personal suele ser más atento, porque muchos de los clientes tienen mayores exigencias. Ahora bien, si además de la situación financiera actual quieres hablar de tu primera experiencia de bondage, eso queda a tu elección.

Un bar de la escena puede quitar de en medio las cuestiones musicales: jazz, rock, metal, hipster… ya la selección puede abrir una conversación que os aleje de lo sexual.

Los bares tipo salón de casa suelen tener una decoración y un ambiente muy íntimos; quizá eso le dé a la cita una falsa sensación de seguridad. La comodidad a menudo irradia intimidad y puede que tiente a dar el primer paso demasiado pronto.

Pero si en la mesa de al lado se habla de Nietzsche y de fiestas de piso compartido, tú también puedes charlar sobre Stammtische y shibari. En general, en estos sitios los intercambios intensos están a la orden del día. Invitan a una conversación abierta.

Un bar es una gran excusa para arreglarte. Si quieres mostrar tu mejor cara, aquí puedes divertirte especialmente. Pero en la mayoría de bares también puedes presentarte de forma desenfadada y relajada.

Atemporal y clásico: la cena en el restaurante

La cita en el restaurante: romántica, atemporal, clásica y… no tan buena como parece. No solo hay que tener en cuenta todo lo que ya encuentras en el apartado de cafeterías, sino que además a los dos os tiene que gustar la cocina. Además, la cuenta al final suele ser más alta de lo esperado y la pregunta de quién la paga suele ser incómoda.

Además: sentarse, elegir, pedir, comer. Este proceso lleva su tiempo. Ten en cuenta que quizá no te apetezca ni tengas capacidad para estar tanto tiempo sentado frente a tu cita. Una visita al restaurante puede alargarse y, si a los cinco minutos notas que prefieres irte, un pedido te retiene sin querer. Por no hablar de que puede convertirse en un factor económico.

Por otro lado, un restaurante ofrece muchos temas no relacionados con el BDSM para conoceros mejor. Podéis compartir platos, intercambiar opiniones sobre preferencias culinarias y relatos de experiencias pasadas.

Por lo general, estos sitios están pensados para quedarse un rato largo. Las mesas son más grandes y los tiempos de consumo más largos que en un bar o una cafetería. Por eso los restaurantes son buenos para mantener conversaciones largas e íntimas y llegar a un intercambio más profundo. Por esa razón, los restaurantes quizá sean más adecuados para una segunda o tercera cita, después de que el primer encuentro haya ido bien.

Para una cita en el restaurante puedes ponerte outfits muy distintos: desde clásico, chic, sexy o casual, de verdad que muchos estilos son una opción. Aunque también puede darse la divertida situación de que uno de los dos se haya esforzado más con la ropa. No dejes que eso te haga dudar, sino coméntalo con humor para romper el hielo.

En movimiento: en el parque

Pasear un poco por la ciudad o el parque y, si todo va bien, incluso puedes lucirte con tus conocimientos locales. Quedar al aire libre tiene la ventaja de que no tenéis que estar sentados uno frente al otro como en restaurantes y cafeterías, por lo que sientes menos presión de tener que hablar todo el rato.

Si durante el paseo hay cinco minutos de silencio, siempre puedes mirar a tu alrededor y, en caso de duda, usar algo de tu entorno como excusa para arrancar una conversación. Un paseo también sirve para quedar de día. Lo mejor, a una hora en la que haya mucha gente por la calle. Eso te da seguridad adicional en tu entorno.

La mayor ventaja de una cita paseando: ya estáis andando. Y si te hartas, simplemente puedes marcharte. La siguiente parada de metro es un buen punto de referencia.

Pasear también ofrece una gran oportunidad para alargar la cita, proponiendo por ejemplo, tras una hora al aire libre, un café, un aperitivo o una comida. Y si el ambiente acompaña, también al aire libre se pueden encontrar rincones acogedores para caricias cálidas.

Espontáneo e interactivo: actividad conjunta

Al museo, al zoo, a escalar boulder, a una lectura, a un escape room o al cine. Las citas activas molan, hay más que el mero plano conversacional y os lleváis la experiencia compartida.

Por ejemplo, no tienes que preocuparte por los temas de conversación. Desde «¿Ya has hecho esto?» hasta «Esto siempre quise probarlo», esta cita puede ofrecer muchos disparadores de conversación y situaciones divertidas.

En la mayoría de estas actividades estás rodeado de otras personas, ya sean empleados u otros visitantes. Así que vuelves a estar en un entorno en el que quizá no puedas hablar tan libremente como querrías delante de otros y, al mismo tiempo, la multitud te da seguridad.

Además: si os podéis entusiasmar con un tema común más allá del BDSM, eso suele dar una buena base. Tenéis intereses, los vivís juntos y luego podéis hablar de ello juntos. Pero cuidado: a veces uno se atasca. Como habéis quedado precisamente para esa actividad, muchas veces solo habláis de ella.

Oscuro y sórdido: en el club o en una fiesta

Los mensajes están calientes, se intercambian ideas y tienes ganas. Seamos sinceros: querer una experiencia intensa no es nada reprochable. Entonces, ¿por qué no aprovechar directamente la próxima fiesta kinky, el próximo club de swingers o el evento? Ahí valen un poco las mismas reglas de antes:

¿Conoces el sitio? ¿Los clientes? ¿El personal? ¿Te sientes seguro aquí? ¿Hay reglas y se cumplen? ¿Hasta dónde quieres llegar en el primer encuentro?

Por supuesto puede ser muy excitante observar a las demás personas en su actividad, intercambiar impresiones y calentarse, pero con una persona a la que nunca has conocido antes también puede pasar que se te corte la excitación. Asegúrate, por tanto, de poder decir que no y de que no os generéis presión ni promesas que puedan llevar a un mal rollo.

No sin razón es muy grande la controversia sobre «jugar en el primer encuentro». Asegúrate, pues, de comunicar claramente todos tus límites y presta especial atención a dejar constancia (covern) y prepárate un plan de emergencia. Sopesa cuidadosamente y toma solo decisiones que hayas meditado por completo desde todos los ángulos. Encárgate de poder salir del evento por tu cuenta si es necesario.

Si durante el juego algo sale mal, la mayoría de los presentes conocen aquí las reglas, el sistema de semáforo o los safewords internacionales. Si gritas rojo, mayday o peticiones de ayuda explícitas, toca actuar. El subidón de jugar, acostarse o simplemente compartir una experiencia así con una persona desconocida o incluso de forma anónima parece sórdido y erótico. Pero si quieres crear una conexión intensa y duradera, para la primera cita debería ser algo más que una fantasía sexy.

Muy privado: en casa

«Vente directamente a mi casa». Todos hemos visto suficientes programas de tele para saberlo: la vivienda de una persona revela más sobre su carácter de lo que cabe en cualquier ventana de chat.

Cocinar juntos, ver una peli y sentarse en el propio sofá suena más que tentador. Pero: te metes en el territorio de otra persona. En pocos sitios estamos tan relajados y seguros de nosotros mismos como entre nuestras propias cuatro paredes. Pero eso significa también que el nivel de inhibición de tu cita puede ser correspondientemente bajo y que salir de la casa de otra persona porque te sientes incómodo puede resultar a veces bastante difícil.

Sobre un baño de bar asqueroso siempre puedes reírte, en caso de duda, mientras tomas la copa. Pero si eso ocurre en la casa de tu cita, la cosa sale peor.

Tampoco sabes si la persona que tienes delante es el próximo Massimo Toriccelli (referencia al capo de la mafia secuestrador de la película 365 días) y si podrás simplemente volver a salir de la vivienda. Conclusión: la propia vivienda —sea la tuya o la de tu cita— es más bien poco adecuada para el primer encuentro. Si salta la chispa entre vosotros, ya pasaréis tiempo de sobra entre vuestras propias cuatro paredes.

¡Mantente flexible!

Si os entendéis tan bien que habéis llegado al tercer café, cambiad de sitio con toda tranquilidad. Dad una vuelta por la ciudad o por el parque más cercano. Seguid hacia el restaurante o un bar, quizá incluso a tu casa.

Si eres muy espontáneo, también se puede planear una actividad igual de espontánea. La primera cita es un comienzo. Algunas acabarán pronto, otras son solo una experiencia breve y otras la introducción a algo duradero y bonito. Ponte límites y objetivos para la noche, pero ten en cuenta no comprometerte demasiado.

Un consejo extra: pregunta por Luisa

Si vas a un bar o a un club, infórmate antes de si en tu zona hay un lugar de cita adecuado que forme parte del proyecto «LUISA IST HIER!» (¡Luisa está aquí!). Los locales que participan en él tienen personal formado al que puedes dirigirte si te sientes incómodo, acosado o agobiado.

Simplemente di «¿Está Luisa por aquí?», «¿Está Luisa esta noche?» o «¿Me pones una Coca-Cola, Luisa está aquí?». El personal te ayudará entonces a salir del local de forma discreta y segura, te sacará de la situación y te apoyará también si quieres avisar a la policía.

En la web del proyecto encontrarás una lista de establecimientos de hostelería participantes ordenados por ciudades.