Más rápido, más lejos, mejor… La competición en el BDSM

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Las experiencias* de los demás pueden generar mucha inseguridad en quienes practican BDSM, y no solo al principio. Surgen las comparaciones. ¿Soy demasiado aburrida? ¿No soy lo bastante bestia? ¿Qué tengo que hacer para ser como los demás? Nada, decimos nosotros y también la bloguera y escritora Julia de Gewürzt mit Herz. Porque el BDSM no es una competición. Al contrario, la mentalidad competitiva puede ser incluso muy peligrosa y no tiene cabida aquí.* Julia ha puesto a nuestra disposición sus propias reflexiones al respecto en este artículo invitado.

Como se trata de un texto personal, los pasajes en los que Julia se refiere a su propia relación no están escritos con lenguaje inclusivo.

Hace poco escribí en Twitter, en mi cuenta, lo que me preocupa personalmente: que últimamente circulan muchísimas encuestas y opiniones en tuits sobre distintas técnicas y prácticas del BDSM.

Esto, por un lado, es algo muy bueno, porque de esta manera puede darse un intercambio vivo y, ojalá, respetuoso entre personas afines. Por otro lado, a mí personalmente siempre me da un poco de mal cuerpo leer esto, porque esos tuits también pueden implicar cierta competición que no debería existir.

Reacciones a mi libro sobre fetiches

Me di cuenta de ello por las reacciones que recibí sobre mi libro de fetiches, que también me hicieron llegar algunas subs. Precisamente el capítulo con una de mis descripciones sobre caviar dividió las opiniones. Y eso está bien, no tiene por qué gustarle a todo el mundo, pero justamente ahí está el quid: algunas subs me escribieron pidiéndome instrucciones y ayuda para poder complacer a sus dom:mes en ese sentido. No se lo habían planteado antes, pero si es que forma parte de esto, pues lo hacen y ya está.

Eso me asustó mucho. Nunca fue ni es mi intención transmitir semejante actitud. Por eso me alegro aún más de estas reacciones a mis obras. Y justamente esa tendencia la percibo ahora otra vez en Twitter y probablemente también en otras redes sociales.

La individualidad del BDSM

Cada BDSM es tan individual como la sub y el dom que lo viven y lo llenan de vida, mente y alma. No existe «el BDSM», igual que no existe «la» o «el» sub ni «la» o «el» dom. Precisamente esa diversidad entre nosotros, ese variopinto tesoro de experiencias, fue una de las primeras cosas que me fascinaron del BDSM, mucho antes de conocer ninguna técnica. Las técnicas y prácticas, igual que los juguetes y las localizaciones, son un adorno y sirven como medio para un fin, pero nunca son el corazón de la cuestión, exceptuando un fetiche o kink concreto. Ese corazón lo forman la sub y el dom, que lo llenan de vida.

Fisting, caviar, bofetadas, rapeplay, intercambio de parejas, uso ajeno, juegos de rol, etcétera, son todas posibilidades de vivirlo, pero no son imprescindibles ni un indicio de BDSM. Al menos no en mi interpretación individual del alma del BDSM.

Defended lo que sois y vuestras preferencias

En este sentido, tened confianza en vosotros mismos y defended vuestras preferencias personales. Querida/o sub, aunque no te guste el sexo anal, no eres menos sub por ello. Querido/a dom, aunque no te guste dar bofetadas a tu sub, no eres menos dom por ello. «Todo se puede, nada es obligatorio», dice bien el refranero.

También el tema del dolor puede ser satisfactorio para unos, mientras que para otros no forma parte de su BDSM vivido. No se trata de quién aguanta más ni de quién defiende y practica especialmente muchas técnicas. El BDSM no es un deporte ni una compensación para ese tipo de exhibicionismo.

El/la dom bajo presión

Por cierto, una dinámica así también puede poner bajo mucha presión a los doms. No todo dom quiere hacer sus necesidades sobre su sub. Leer una publicación o un artículo así no tiene por qué, pero puede generar inseguridad. Ya seas sub o dom: estos pensamientos destruyen y no dejan volar, y por eso no tienen cabida en el BDSM, al menos en mi opinión.

Por favor, que mis palabras no ofendan, triggeen ni hieran a nadie. Tampoco son una obligación, igual que yo no he publicado ningún manual ni ninguna guía. En mi libro hablé de mis vivencias y experiencias personales en relación con la belleza del fetiche y su aceptación, según mi propio parecer deseado.

La posible inseguridad al inicio del autoconocimiento

Si como sub inexperta hubiera leído más de un tuit o incluso mi propio libro, me habría sentido extremadamente insegura. Quizá me habría alejado y me habría echado atrás con el BDSM en general.

Desde luego no habría accedido a un encuentro por miedo a que se esperaran de mí distintas prácticas.

Todos estamos siempre en un proceso y pasamos por distintas fases de desarrollo en nuestro autoconocimiento. En ese camino hay mil maneras de vivirlo e instrumentos de apoyo. ¡Pero atreveos a nombrarlos y defended lo que sois! Atreveos también a decir que no y a rechazar prácticas que no os representan. Está totalmente bien no querer probarlo todo. No dejéis que os convenzan de lo contrario ni que os comparen entre vosotros, seáis sub o dom. De lo contrario, el BDSM puede volverse tóxico y dejar de sentaros bien.

La magia del BDSM

Fisting, disfrutar de las bofetadas, rapeplay… Ahora puedo disfrutarlo, pero tampoco siempre ni con cualquier dom. La persona es lo que cuenta y, para mí personalmente, siempre está al principio de todo y es mi eje central de cualquier otra dinámica posible. 

Y eso en todo momento y en todo lugar. Sobre todo al comienzo de vuestro autoconocimiento, no dejéis que os generen inseguridad ni que os dirijan hacia rumbos que en realidad no corresponden a vuestra voluntad ni a vuestros deseos. Sed valientes y mostraos ante la otra persona tal y como sois y como funcionáis. Solo entonces el BDSM puede desplegar toda su magia y suceder con vosotros y no por encima de vosotros.

Esto es lo que le deseo a cada sub y a cada dom. Todos somos únicos e irrepetibles: ¡eso es lo que lo hace especial!