Kitteh – Escritora malhablada por vocación

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Con motivo del Día de la Mujer, en esta serie los miembros del equipo de Deviance se presentan y cuentan qué les mueve. Esta vez: la autora Kitteh, una escritora malhablada por vocación que, según ella misma, se le dan muy bien los juegos de palabras y los juegos de rol, pero no tanto morderse la lengua.

¿Que por qué escribo para Deviance? Porque por fin quería presumir de algo sin tener que desnudarme.

Vale, bromas aparte. Yo misma llevo muchos años en el barco del BDSM. Empecé como una discreta polizona, y fue en la escena donde por primera vez experimenté lo que es que te acepten y te valoren como mujer (s)extrovertida. Puede que alguno me conozca de Instagram. Fotos del terreno sensual y fetichista combinadas con lo que yo llamo tan bonitamente literatura de gueto suburbano. ¿Una kinkster que escucha a Kollegah y levanta pesas? ¿Cómo casa eso? Ni idea, pero lo hago igualmente. Y decido yo misma en qué cajón podéis meter hoy a la Kitteh.

Kitteh a bordo (por favor, no meneéis tanto el barco)

La autodeterminación empieza en la cabeza y no termina en el dormitorio, seas Dom o Sub. Y tampoco termina cuando alguien me dice que lo que me gusta no está bien. O cada cuánto me gusta. O con qué, quién o cuántos me gusta.

Nuestro mayor lastre es, en mi opinión, el miedo a la estigmatización y los tabúes. Y como esta escena ha hecho mucho por mí, ahora quiero hacerme útil a bordo. Aplastar unos cuantos de esos tabúes bajo los tacones de mis Pleaser como colillas de cigarro tras el sexo. Junto con Deviance, mi objetivo es ayudar a los recién llegados a no marearse y a explorar nuevos horizontes. O soplar aire fresco en velas polvorientas (jaja, ha dicho soplar).

Echar mano de las armas (y de los gofres)

Quien siga mis historias también se dará cuenta rápido de que mi mayor arma como mujer no es mi cuerpo astral ni mi pestañeo, sino mi humor. Antes de enfadarme por la cerrazón de los demás, prefiero ofrecerles un poco de bótox. Sonrisas en vez de arrugas de preocupación, también en temas como látigos, plug y jaula de castidad. Deviance es probablemente la válvula de escape más sensata que he tenido nunca para mis ganas de comunicar. Aquí puedo demostrar que las mujeres también pueden combinar sexo con humor y que el BDSM es un parque de aventuras, no un anticuado club de deportes de contacto.