
#NormalizeBDSM
¿El BDSM es una enfermedad? No, decimos nosotros y la autora invitada Katharina-Sophie. Solo es cuestión de tiempo que el BDSM se vuelva más aceptable. Aunque algunos vanillas quizá lo vean de otra manera.
Este texto, titulado «El BDSM es una enfermedad, dice el vanilla», se publicó originalmente en el blog —actualmente en pausa— de Katharina-Sophie y fue cedido a Deviance.
Lo «enfermo» del BDSM es la persona que lo llama así. ¡Punto! Ni más, ni menos.
Cuando estás metido en la burbuja del BDSM en negro y rojo, la verdad es que te enteras de bastante poco de lo que hacen los vanillas. Claro que tienes contacto con tus amistades vanilla, pero estas son de mentalidad abierta y, cuando toca, quieren saber más sobre el tema.
Como uno se mueve solo en círculos donde la confianza, el amor, el respeto y la tolerancia, pero también la consecuencia y las reglas, marcan la convivencia cotidiana, a veces se te olvida que a tu alrededor el mundo tiene otra pinta.
El abuso sexual, la violencia, el odio y la degradación están mucho más presentes en el mundo vanilla, supuestamente tan limpio. Así, alguien que se autodenomina dominante le respondió lo siguiente a una mujer a la que simplemente quería para un rollo de una noche, pero que rechazó amablemente diciendo que ya tenía un maestro y que buscaba un serf para ella y su maestro:
«¡Estás mal de la cabeza y tienes a un psicópata! Llévate a tu «maestro» enfermo como serf y vete con él al manicomio. ¡No me lo puedo creer!!! Lo mejor es que te busques a un celador de manicomio como serf.»
Mensaje en un foro online
Eso sí que es enfermizo. Esa respuesta es insultante, degradante, despectiva, irrespetuosa y está llena de odio hacia quienes viven de otra manera.
Recordemos: él solo quería tirarse (barato) a la mujer, sin compromisos, sin nada. Una que le lleva 30 años. Y encima: ¿por qué iba ella a apuntarse a eso? Sí, somos una minoría. Pero quizá seamos tan pocos precisamente porque el respeto, la confianza y la apertura de mente no están tan extendidos.
Aun así, nadie tiene derecho a juzgar, insultar o insinuar que otras personas valen menos, de ninguna manera, siempre que no hagan nada ilegal.
Recordemos el derecho al voto de las mujeres (1918), la despenalización de la homosexualidad (1969), la posibilidad del matrimonio entre personas del mismo sexo (2017) y ahora también la prohibición de las pseudoterapias (2020). (Nota: véase la Ley de protección frente a las terapias de conversión)
Ya es hora de demostrar que nosotros, Doms y Subs, Masters y Slaves, Daddies y Girls, así como Kittens, quizá seamos incluso mejores personas, y de defender abiertamente lo que el BDSM es de verdad, para que no puedan meternos en un cajón por debajo del suyo unos vanillas cerrados de mente, ignorantes, irrespetuosos y misóginos.
Porque, en realidad, eso ni siquiera es posible. Esas personas, si se le puede llamar así, ya tienen reservado para ellas el cajón más bajo de todos.
#NormalizeBDSM
