El término «esclavo» en el contexto BDSM

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Aviso de contenido/trigger: esclavitud, violación, tortura, muerte, suicidio

Desde hace tiempo nos preocupa el término «esclavo» o «esclava» en el contexto BDSM. Debido a su problemático significado histórico y a los triggers que aún hoy provoca en algunas personas, ya no apoyamos su uso en espacios públicos ni en nuestra plataforma, sino que a partir de ahora preferimos el término «Serf», es decir, «sirviente/siervo», para la modalidad que comúnmente se entiende bajo el término esclavo/a.

*El porqué te lo explica este texto de la bloguera de X @Polyamquest, que se ha puesto a disposición de Deviance de forma abreviada y parcial. Dado que algunos pasajes en esta forma podrían interpretarse como kink-shaming, para una reflexión aún más profunda y crítica te recomendamos encarecidamente el *texto completo, que puedes encontrar en el blog Poly-Guaca-Moly.

Dearest People,

hoy tenemos que hablar de algo que me lleva rondando la cabeza desde hace tiempo. Tenemos que hablar más a fondo sobre el uso del término «esclavo» o «esclava» en contextos BDSM. […] Nuestras experiencias e historias las llevamos con nosotros a cada sesión. Enmarcan nuestra percepción y la de quienes pueden observar lo que hacemos en espacios públicos, como Twitter o fiestas, que al fin y al cabo lo son. […]

No puedo ni quiero prohibir nada a nadie. Lo que quiero es animar a reflexionar sobre el propio uso del lenguaje. El lenguaje nunca es rígido, las palabras siempre han ido cambiando de significado con el tiempo. […]

El contacto con mi familia estadounidense me marcó profundamente. Allí, durante mis primeros años de vida, pasé aún mucho tiempo con mi bisabuela. […] Los abuelos de mi bisabuela nacieron en la esclavitud estadounidense y vivieron en su propia carne «la peculiar institución» hasta cerca de los doce años. Apenas cinco generaciones separan a mi persona de uno de los mayores genocidios de la humanidad. Las historias sobre el terror físico y psíquico que acompañaba a ese sistema de injusticia las conozco por los relatos de mi bisabuela, mi abuela y mi madre y, cada vez que me topo con el tema, también están presentes. […]

El problema es, in my opinion, el siguiente: el término esclavo está cargado histórica y emocionalmente con independencia del contexto y no sirve para jugar.

Ahora bien, para mí existe un dilema en los círculos BDSM. Aquí el término se usa sobre todo para describir (sexual) power dynamics. El debate sobre en qué se diferencian les submissives de les llamades «slaves» es aquí un tema viejo que no quiero abrir en este momento. Tengo claro que los términos no son equiparables, porque describen «different extents of submissiveness and obedience». […]

Para mí, el término está inevitablemente ligado a historias de violentas separaciones familiares, violaciones reales (not rapeplay) y castigos sangrientos (incluso ejecuciones) por motivos de auténtica explotación económica y de supuesta evangelización cristiana. Quien ahora piense: aparte de la dimensión familiar y del asesinato, la denominación encaja en el BDSM, está pasando por alto el punto clave: SSC (hear me out, because this works multifold). […]

Históricamente, la esclavitud es diametralmente opuesta al SSC. La esclavitud es y fue, históricamente, todo menos consensuada. […] Sin consenso, sin voluntariedad, sin posibilidad de sustraerse a la propia situación sin violencia, mientras que la denominación tal y como se usa en el BDSM y bajo la filosofía SSC exige justamente eso de forma imprescindible. La obediencia incondicional que les esclaves BDSM ofrecen a sus masters debe acordarse antes de forma consensuada y puede interrumpirse en cualquier momento, por los motivos más diversos, también por parte de la persona sumisa de la dinámica. Eso es bueno e importante. Pero ahora entramos en el terreno de «vivir el kink públicamente». […]

SSC implica que todas las personas participantes, incluso las no implicadas que quizá presencien una sesión o un intercambio en el contexto correspondiente […], deben dar su consentimiento. […] El BDSM no ocurre en el vacío. No quiero censurar a nadie. Kink-shaming is bad. […]

El término «slave» no me molesta per se. No es un insulto, y no me parece útil compararlo con la palabra que empieza por N […]. El hecho es que las experiencias de las personas negras en muchos lugares del mundo, pero especialmente en y desde EE. UU., siguen estando marcadas por las consecuencias […]. Para mí y para otras personas como yo, el juego no puede separarse de las implicaciones reales del término. Toparme con él en Twitter o en sesiones me saca del momento, me quita la diversión de aquello que en esta comunidad, en el fondo, todes hacemos de alguna forma por diversión.

El consent es indiscutible

Cuando me doy cuenta de que el uso de una determinada denominación hace que otras personas a mi alrededor tropiecen o se sientan incómodas, lo ideal es que reflexione sobre mi propia posición y sobre cómo puedo contribuir a que las personas afectadas de mi entorno se sientan mejor. No solo, pero muy especialmente en el BDSM. Por eso, mi petición a quienes de vosotres os denomináis a vosotres mismes esclavo o esclava en contextos BDSM, quienes sois señor o señora, o a quienes en contextos BDSM profesionales se os pide llamar a alguien esclavo/esclava, es que os detengáis y reflexionéis sobre si para todas las personas implicadas se garantiza el SSC y si quizá la elección de una denominación alternativa no evitaría el problema por completo. […]

En el primer episodio de su podcast, Maya (@MayaMitKind) e Ihro (@LiMingRichter) hablan sobre el artículo de Peter Weissenburger, en el que aboga por un uso cuidadoso del lenguaje en contextos BDSM. Hacia la mitad del episodio, Maya hace una propuesta constructiva de sustitución que cada vez se extiende más en contextos BDSM estadounidenses: «Servant» (en alemán: sirviente/servidor). El término implica, por definición, exactamente lo que queremos decir cuando pensamos en la descripción del rol de esclave, pero anonimiza el nivel de significado histórico que acompaña a dicho rol. Además, el término contiene la posibilidad muy real de poder salir de la relación en caso de necesidad. En mi opinión, Servant o sirviente/a es, por tanto, una denominación más adecuada para el rol correspondiente.

Otros términos que también me parecen adecuados son «serf» (en alemán: siervo/a. Se encuentra normalmente en textos sobre historia medieval) o «Menial» (en alemán: criado o sirviente). Estoy abierta a más propuestas. Personalmente, las dos mencionadas aquí me parecen las más adecuadas. Al final, solo puedo hacer propuestas de mejora. Lo que reclaméis para vosotres es, en definitiva, únicamente vuestra decisión. […]

Quienes de vosotres me seguís en Twitter desde hace tiempo sabéis que el tema me preocupa: me pregunto en voz alta, es decir, públicamente, por qué la burbuja BDSM/kinky es tan white. […] A estas alturas creo que el uso insensible de este término podría ser una de las muchas razones por las que #kinkytwittergermany es tan poco diverso. No todas podemos resolverlas como miembros de la burbuja. Pero creo que deberíamos proponernos actuar allí donde podamos. Deberíamos hacer nuestro intercambio más accesible, para que también otras personas encuentren su camino hacia la burbuja sin que una elección de palabras insensible las espante de inmediato.

Soy plenamente consciente de que hay personas negras cuyo kink es denominarse o dejarse denominar esclavo o esclava en contextos BDSM. For all I care, that is fine, as long as it’s consensual. […] Otras personas negras pueden compartir esta opinión, pero no tienen por qué, and that’s […] okay. Quien argumente con «conozco a personas BIPoC de la escena que lo ven bien» debería recordar una vez más que también las personas negras no son un monolito (there is no such thing as THE Black community).

Damos las gracias a Polyamquest, de Polyguacamoly, por escribir y poner a disposición partes de este artículo. ¿Quieres leer el artículo completo o tienes curiosidad por otros artículos? Aquí puedes acceder al blog de Poly.