
Monoguante: todo bien empaquetado
¿Qué es exactamente un monoguante?
Un monoguante es un accesorio BDSM para la atadura física. Los brazos de una persona se fijan estirados detrás de su espalda y se colocan lo más paralelos posible. En el fondo se trata de un saco que se desliza sobre los brazos y las manos y llega hasta justo debajo del pliegue del codo.
Una vez colocado el saco, se ajusta lo más posible con ayuda de correas. Con más correas se fija por encima del hombro o el pecho, de modo que la persona atada no pueda liberarse por sí misma. La mayoría de los monoguantes están fabricados en cuero y ojales metálicos, pero también los hay de goma o de tela elástica.
¿Para qué se usa un monoguante?
Un monoguante sirve, ante todo, para limitar la movilidad y la capacidad de acción de una persona. El uso de brazos y manos se vuelve imposible, y quitarse un monoguante bien ajustado también. Además, todo el cuerpo se estira. Al tirar de los brazos hacia atrás, la postura corporal se endereza. Gracias a esta entrega y dependencia surge una fuerte relación de poder.

¿Qué debo tener en cuenta al usarlo?
Como con todos los tipos de bondage, la regla es: nunca hay que dejar sola a la persona atada y su estado debe comprobarse constantemente. Aunque un monoguante pueda resultar muy cómodo al principio, puede apretar o provocar sensación de entumecimiento. En ese caso hay que soltar de inmediato el «saco de atadura» y relajar los brazos y los hombros.
¿Qué debo tener en cuenta al comprarlo?
Cada persona tiene proporciones corporales y grados de flexibilidad distintos. Por eso nunca deberías comprar un monoguante estándar, sino probártelo siempre. Lo mejor es hacerlo en una tienda de confianza. Suena a trabajo extra, pero si el «saco» no queda bien, no solo estropea el disfrute del juego, sino que a veces puede llegar a ser peligroso.
Partes de este artículo sobre el monoguante aparecieron primero en Baumwollseil.de, una de las primeras tiendas online de kink, erótica y BDSM, y fueron cedidas amablemente a Deviance.
