
Cómo descubrir si a alguien le va el BDSM
Todavía no es normal hablar de sexo, de necesidades, fantasías y deseos. Por un lado, porque aún se considera poco sexy o poco sensual cuando el sexo no es completamente intuitivo y espontáneo. Por otro lado, porque a muchas personas les cuesta revelar sus pensamientos más íntimos por miedo al rechazo. También nos frena la propia vergüenza, que nos ha inculcado la sociedad. Y si encima te va el BDSM y el kink, la cosa se complica todavía más.
Especialmente cuando no sabemos qué opina la otra persona sobre el tema, muchas veces no nos atrevemos a sacárselo. Da igual si solo sentimos curiosidad y queremos probar el BDSM con nuestra pareja de toda la vida, o si ya tenemos mucha experiencia y queremos tantear a alguien que acabamos de conocer. La pregunta sigue siendo la misma: ¿cuál es la mejor forma de sacar el tema?
La buena noticia: preguntar no cuesta nada. Lo único importante es que seas siempre respetuoso y no traspases los límites de la otra persona. Aquí tienes cinco consejos sobre cómo abordar el tema del BDSM con tu pareja.
1. ¿Qué opinas del tema?
Nunca des por hecho que alguien está abierto al BDSM, sino que primero pregunta qué opina sobre el tema y si le parece bien que habléis de ello. Solo cuando obtengas un claro «sí» podrás explicar por qué sacas el tema y qué es lo que te mueve.
Confrontar a alguien con esto sin previo aviso podría provocarle triggers. Pero también, si alguien simplemente no está interesado en el BDSM sin ningún motivo especial, hay que aceptarlo. Lo mismo ocurre si la persona no entra al trapo. Si de verdad te importa, no preguntes más de una vez. «Oye, antes mencioné algo sobre BDSM, pero no reaccionaste. No pasa nada si no es lo tuyo. Solo me gustaría saber si puedo profundizar en el tema contigo.»
Porque el consent empieza ya al hablar. Imponerle a alguien tus necesidades de forma insistente y agresiva le indica a esa persona que su seguridad te da igual.
2. Frases para empezar una conversación
Bien, pero ¿cómo inicias todo esto sin traspasar directamente un límite? «Últimamente he estado leyendo un poco sobre BDSM y sexo kinky. ¿Qué opinas de eso?» podría ser una entrada inofensiva. O qué tal: «¿Alguna vez has pensado en probar el BDSM?»
En relaciones ya establecidas, una petición así puede generar rápidamente inseguridad en la pareja. Por eso es importante actuar con especial cuidado: «Nuestra vida sexual es genial tal y como es, pero también sentiría un poco de curiosidad por probar algo del ámbito del BDSM. ¿Qué te parece en principio?»
Gracias a la gran oferta de películas, series, libros y a su presencia en las redes sociales, el BDSM ha ganado visibilidad. Así que, si quieres tender un puente con apoyo visual, puedes proponer una de esas películas, mostrar una imagen de tu feed o incluso uno de nuestros artículos. Así tu interlocutor no se siente confrontado directamente.
3. Sé curioso, no exigente
Nunca empieces una conversación dando por hecho que alguien es sumiso o dominante. Y mucho menos empieces una conversación dando por hecho que alguien es incluso tu sub o dom. En lugar de eso, pregúntale a la persona si alguna vez se ha planteado el tema y, en caso afirmativo, si se identifica con alguno de los dos lados o siente el interés de moverse hacia ahí.
4. La persona está en primer plano
Aunque la persona haya indicado que tiene tendencias dominantes o sumisas, eso no significa ni mucho menos que ahora estéis en un desequilibrio de poder. Y tampoco significa que a partir de ahora se pueda reducir a la persona a su (potencial) rol. Porque tu interlocutor —lo acabes de conocer o no— no está ahí para satisfacer tus necesidades, sino que es una persona con sus propias necesidades, preferencias y límites que hay que explorar.
Por eso, trátalo con respeto y no solo como objeto de tu deseo (sexual), e intenta no centrar la conversación únicamente en el sexo o el kink, sino concéntrate en la persona. Cuanto mejor os conozcáis y os entendáis a nivel humano, mejores serán después también vuestras experiencias compartidas.
5. Probar el BDSM: abordar la cosa de forma lúdica
La puerta está abierta, estáis de acuerdo en que queréis probar el BDSM. Ahora se trata de ir acercándose. ¡Pero cuidado! Soltar directamente una fantasía podría abrumar a tu interlocutor. Aunque él o ella ya tenga experiencia. En lugar de eso, podrías empezar diciendo: «Esto ya lo he hecho y me gustó. ¿Qué te parece a ti?» O: «En un porno vi cómo alguien era estrangulado y lo íntima que era la conexión entre las personas implicadas. ¿A ti también te parece interesante en general?» Por supuesto, también se puede de forma más suave: «En esta película él le sujeta las manos durante el sexo, me pareció súper caliente cómo demuestra su superioridad física.»
Pero también se puede de forma lúdica, por ejemplo con un juego para parejas. También podéis hacer juntos un test de BDSM y comparar vuestros resultados. O qué tal una visita conjunta a un sex shop para ver juguetes y hablar sobre qué podríais hacer con ellos. Más opciones para hablar de vuestras preferencias las encontráis aquí.
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