
Sobre desear y querer
Los deseos y las fantasías BDSM a veces pueden ser bastante salvajes. Pero precisamente a los principiantes, la autora Margaux Navara les desea que, al principio, esos deseos no se cumplan. Porque muy a menudo chocan con la realidad.
El texto titulado «BDSM para principiantes – Sobre desear y querer» apareció por primera vez en su blog homónimo «Margaux Navara»* y fue cedido a Deviance en su versión original, motivo por el cual no está escrito de forma neutra en cuanto al género.*
Imagínate la siguiente situación: sientes una inclinación en tu interior que aprendes a llamar BDSM después de haber leído/visto/escuchado algo al respecto.
Esa inclinación se manifiesta en sueños/ensoñaciones intensas de sumisión, de dolor, de placer. Y los escenarios se vuelven bastante salvajes. Quieres que te obliguen a hacer cosas que otras personas podrían calificar de perversas o depravadas. Quieres que te secuestren y te tomen contra tu voluntad. Quieres que te golpeen, sintiendo un placer increíble, y que luego te tomen. Quieres que te aten hasta quedar completamente indefensa y así estar a merced de una persona que pueda hacer contigo lo que quiera. Quieres someterte a la voluntad de otra persona sin poder decidir nada tú misma. En definitiva, quieres ser «tomada», y de ninguna manera llegar a un sexo consensuado con ternura y largos preliminares junto a una pareja amorosa que te mece suavemente hasta un clímax del que desciendes con la misma suavidad.
De una manera u otra, así son las ideas de muchas subs que, de algún modo, se van formando en su cabeza. Hasta aquí, todo bien.
¿Y ahora qué? Aquí no se trata de la pregunta: ¿cómo encuentras un dom? Aquí se trata de la pregunta:
¿Quieres eso de verdad?
Vale, ahora suena como si estuviera poniendo en duda ese anhelo. No, no lo hago. A mí me pasaba lo mismo. Quizás debería formularse así: ¿quieres de verdad lo que te estás imaginando? Al pensar en ello me viene a la mente el dicho:
Be careful what you wish for!
¿Quieres exactamente eso que te estás imaginando?
¿Quieres que un desconocido se te eche encima, te tome/golpee/humille sin más? No lo creo.
¿Quieres que alguien llegue y te golpee, que quizás te someta a golpes, solo para desahogarse contigo? No lo creo.
¿Quieres que un hombre simplemente te penetre sin que estés preparada, te folle y luego te deje ahí tirada sin preocuparse por ti? No. No lo creo.
Ahí está precisamente el problema: ¿cómo hago para que mi fantasía coincida con la realidad? Hay dos escenarios posibles: o tienes pareja en este momento o no la tienes.
Tienes pareja
Si la tienes, podrías ir a hablar con ella, contarle tus deseos y vivirlos juntos. Lo que significa que ahora debe convertirse, durante un tiempo o para siempre, en una persona que te golpea, que te usa, que te somete a su voluntad. ¿Suena raro? Lo es, especialmente para tu pareja. Al menos yo no conozco a nadie que haga o haya hecho algo así apretando un botón.
Y eso que yo misma viví esta situación. Ahora él puede hacerlo, y yo también. Después de muchos años puedo dejarme llevar cuando «jugamos» (sí, ya sé, la palabra no encaja del todo, pero «tener una session» suena a planificación y a concertar una cita, algo que nosotros no hacemos). Y lo más importante: él también puede. Puede «desahogarse» porque sabe hasta dónde puede o quiere llegar, o cuánto aguanto yo, y luego un poquito más. No nos estancamos en nuestro camino, sino que evolucionamos un poco más cada vez.
Volvamos a la pareja «inexperta» que se ve confrontada con estos deseos. ¿Cuántas dicen que no?
¿Cuántas te miran raro, o se ríen con vergüenza, o mueven la mano delante de la cara con ese gesto de «pero-tú-estás-mal-de-la-cabeza»?
Muchas, tengo que decírtelo, por desgracia.
Entonces te encuentras ante la disyuntiva de separarte, de vivir tu inclinación fuera de casa o simplemente de enterrar tus deseos dentro de ti. Pero no es de eso de lo que se trata aquí, como ya he dicho.
A mí lo que me importa sobre todo es que no esperes que tu pareja, en caso de que muestre algún interés, se transforme de un día para otro en un dom (perfecto). Eso no existe. Nadie nace siendo dom. Hay personas con inclinación a la dominancia, pero eso no significa que esas personas sepan desde el principio exactamente qué deben/pueden o solo quieren hacer.
Lo que vale para una sub, vale también para un dom.
Él tiene deseos, ideas, fantasías que ahora debe poner en consonancia con la realidad.
Así que, si tienes la misma suerte que yo, de que tu pareja resulta ser dominante y solo que no se atrevía (suena tonto, pero pensad en la convención social: ¡un hombre no golpea a una mujer!) a vivirlo hasta ahora, ni siquiera entonces tendrás delante de ti a un dom que de repente te secuestre/te tome con violencia/te golpee/te ate/te folle, en lugar de tener contigo el sexo amoroso de siempre.
Siento tener que decirlo así, pero es así. Nadie deja salir de un segundo a otro a la fiera que lleva dentro, al dom, al amo, al lobo o lo que sea. Si fuera así, esa persona me resultaría muy sospechosa, porque significaría que es psíquicamente inestable, algo que no me gustaría y que más bien me parecería peligroso.
Y para la sub también vale: incluso cuando hay una confianza profunda con la pareja, no deberías esperar sentir de inmediato una sumisión enorme que te haga hundirte en el subspace.
Por favor, no seas poco realista, no esperes demasiado. No te decepciones solo porque el primer juego juntos no cumpla enseguida todos los deseos que has vivido en tu fantasía.
No tienes pareja
¿Más difícil? ¿Más fácil? ¿Quién sabe? Depende de cómo abordes la búsqueda, de si caes ingenuamente en manos de cualquier aspirante a dom o de si eres más bien prudente.
Lo cierto es que, incluso después de X conversaciones y acuerdos, no vivirás enseguida lo que te habías imaginado. Ni siquiera con un dom experimentado. ¿Cómo vas a poder dejarte llevar si es la primera vez que reaccionas ante él?
A esto se añade que, presumiblemente/con suerte, no querrás vivir con él una fantasía de violación en la primera cita. Así que precisamente no vivirás lo que te habías imaginado. Aun así puedes tener una session estupenda, puedes sentir placer en el dolor, en la humillación, en la sumisión, pero no obtendrás lo que te habías soñado en tu cabeza.
¡Y eso está bien! Un hombre que toma a una mujer contra su voluntad no es un dom, sino un violador. Así que un dom sensato no podrá satisfacer tus fantasías.
Al fin y al cabo, el BDSM es un juego. El juego con el consentimiento. Puedes dar tu consentimiento al dom para que haga ciertas cosas contigo, pero no puedes dejar que haga algo contra tu voluntad, porque eso no está bien. Justo eso es lo que tienes que entender, aunque presumiblemente sea exactamente lo que quieres. ¿Quieres ser sometida, quieres que algo suceda contra tu voluntad? Lo siento, eso no lo vas a obtener ni deberías obtenerlo.
Compromiso es la palabra mágica
Te deseo que encuentres a tu contraparte, la/el sub/dom/domme/lo-que-sea que anhelas. Pero, lamentablemente, tengo que decírtelo: la probabilidad es baja.
Por eso tienes que llegar a compromisos. Tienes que enterrar sin más ciertos deseos y, a cambio, ver cumplidos otros que ni siquiera conocías.
Una relación BDSM es un dar y recibir. No solo recibir. No solo aguantar, no solo pasividad.
Con el tiempo te darás cuenta de que quizás, después de todo, no quieres vivir la fantasía de ser tomada por desconocidos. Aun así puedes integrarla en un juego, pero con hombres que tu dom haya elegido, a los que él conozca. O el secuestro. Incluso sabiendo que es tu pareja quien te secuestra, provocará esa emoción si simplemente te dejas llevar. La fantasía forma parte de ello. El cine mental. La empatía, un poco de teatro, cuanto más extremas se vuelven esas fantasías.
Entonces también obtendrás lo que deseas. Sin romperte por ello ni sufrir un daño real.
