Bastante al límite: Edging

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Edging: ¿qué es esto exactamente?

«Edging» es un término inglés que, traducido literalmente, viene de «edge» (borde o filo). Se refiere a un tipo concreto de control del orgasmo en el que se lleva una y otra vez a la persona sumisa hasta el borde de su excitación, sin concederle el clímax liberador. La palabra edging describe, por tanto, una técnica sexual y no debe confundirse con el «edgeplay», con el que nos referimos a juegos que, en cuanto a los aspectos de seguridad, pueden resultar posiblemente al límite.

El edging se practica con especial gusto junto con la castidad o el control del orgasmo en la constelación de hombre sumiso y mujer dominante.

¿Qué es lo fascinante de ello?

Pocas otras prácticas requieren tanta atención como el edging. Retrasar el orgasmo significa que la estimulación se detiene una y otra vez justo antes del clímax. En el ámbito BDSM, o en relaciones con desequilibrio de poder, el edging se usa a menudo para controlar el placer, los orgasmos y la excitación sexual de los subs. En ello, se puede obligar a la parte sumisa a hacer edging o el propio dom puede poner manos a la obra.

El control del orgasmo representa, por tanto, un instrumento de poder muy fuerte para la persona dominante, con el que también es capaz de correr los límites de la parte sumisa.

¿Cómo se hace el edging?

Sobre todo al principio, esta variante requiere mucha comunicación, hasta que se pueden interpretar con precisión las señales físicas. Una vez pillado el truco, sin embargo, se puede acertar el momento del edge de forma muy fiable. Cuanto más a menudo se aplique el método, mejor aprende la parte dominante a acertar el borde de la excitación, el momento del edge, y a retrasar aún más los orgasmos de la persona sumisa.

Con ello, la técnica también resulta adecuada para sesiones de juego especialmente largas, ya que se puede retrasar el orgasmo durante horas, días o incluso semanas. Tras un tiempo tan largo, los orgasmos que se alcanzan son más intensos. Un punto que compensa con creces las torturas del placer previas.

A menudo el juego del edging también se aplica para un orgasmo arruinado. Aquí la estimulación se realiza hasta el llamado «point of no return» y luego se interrumpe. Así, la persona sumisa sí obtiene un orgasmo, pero la satisfacción que normalmente lo acompaña no llega y la excitación se mantiene.

Qué hay que tener en cuenta en el edging:

El componente psíquico del edging no es en absoluto desdeñable. El placer se intensifica tanto que el pensamiento racional puede quedar suspendido. El o la sub está dispuesto a sobrepasar sus límites solo para poder correrse por fin. Aquí la parte dominante debería ser muy cuidadosa, por ejemplo para evitar un bajón tras el orgasmo.

Porque cuando por fin se le concede al o la bottom el orgasmo liberador, a menudo siente una profunda gratitud y vínculo hacia la pareja dominante. Pero si ha ido más allá de sus propios límites, puede producirse un fuerte drop. Una responsabilidad de la que la persona dominante debe ser siempre consciente.