Dirty Talk – La palabra follada

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¿Qué es exactamente el dirty talk?

El término «dirty talk» suele asociarse con el porno o la literatura erótica. Porque dirty talk significa, traducido libremente, algo así como «hablar de forma sugerente» y debería darse como una conversación erótica entre dos o más partes. Se trata del intercambio de fantasías, deseos e impresiones. Estas conversaciones pueden servir para caldear el ambiente, para hacerse teasing mutuamente o también para guiar el acto. A veces es simplemente un susurro amoroso en voz baja. El dirty talk también se conoce como erotismo verbal. Se trata, por tanto, de excitarse sexualmente con ayuda de las palabras o de aumentar la excitación ya existente mediante ellas.

En el dirty talk habla o bien una persona – ya sea la persona dominante o la sumisa, o ambas hablan entre sí. Puede ser un monólogo o también una conversación. El dirty talk no es necesariamente, como se muestra en muchos pornos, una sucesión de eufemismos más o menos bien escogidos para partes del cuerpo, fluidos o el acto en sí. Tampoco tiene por qué consistir forzosamente en ánimos, invocaciones a deidades o una enumeración de insultos – ¡pero puede serlo! El dirty talk es una forma muy subjetiva de conversación. Debe provocar placer, jugar un poco con el propio pudor y caldear el ambiente. Y para ello no importa la elección de las palabras.

¿Por qué te va el dirty talk? ¿Y por qué no?

Básicamente, nuestros oídos como órgano sensorial juegan un papel enormemente importante en el sexo. Al fin y al cabo, la respiración de la pareja o los sonidos de la excitación pueden crear ambiente igual que el plano físico. A esto se suma que el lenguaje es uno de los medios más poderosos del ser humano.

No solo permite el entendimiento, sino que también es un medio para el arte, la música y la poesía. Por eso, para muchas personas, la palabra hablada tiene un efecto directo sobre su excitación sexual. Y: como también estamos entrenados socialmente para reaccionar al lenguaje, resulta lógico instrumentalizarlo durante el sexo.

A menudo, en situaciones desinhibidas, se hacen afirmaciones y se usan términos que en el habla cotidiana más bien evitamos. Escuchar esas palabras «prohibidas» de boca de tu pareja puede ser emocionante y excitante. Nos educan para no hablar necesariamente con cualquiera sobre nuestras sensaciones sexuales. Por eso el dirty talk puede incluso aumentar la intimidad y el vínculo entre las personas, cuando ciertas afirmaciones solo se dicen entre ellas.

Pero no a todo el mundo le va esto. El silencio en la cama puede deberse a la vergüenza; así, algunos quizá tengan reparos en hacer ruido o en hablar. Es posible que algunos quieran, con esa contención, frenar su propia excitación o su placer. Y luego, simplemente, hay personas a las que les gusta estar en silencio.

Por otro lado, el dirty talk puede provocar en algunas personas sentimientos de vergüenza bastante fuertes, por ejemplo al poner de relieve el placer. No en vano el dirty talk es también una forma popular de humillación sexual, que puede darse de diferentes maneras.

En el contexto BDSM, el desnivel de poder y la inferioridad también juegan un papel importante. Porque el dirty talk puede consistir también en «amenazas». O en una comunicación que hace referencia al juego y a la interacción entre ambos, como por ejemplo suplicar. Estas indicaciones pueden guiar la sesión, es decir, representar una forma de disciplina y submission.

¿Cómo puede ser el dirty talk?

El dirty talk puede ir desde dulces susurros amorosos hasta insultos soeces. Lo cual está perfectamente bien, siempre que todos disfruten y se exciten con ello. A menudo el dirty talk es simplemente una descripción de la situación que se reproduce sin más. Es decir, cómo se siente alguien, qué aspecto tiene o cómo se comporta. A veces se trata de humillación; otras personas simplemente quieren oír insultos y palabras ofensivas, porque les excita ser degradadas.

Algunas quieren que se burlen de su propia excitación, poniendo su placer en evidencia y haciéndolo visible. Otras disfrutan escuchando historias y fantasías enteras, basadas en lo que se está viviendo juntos o en lo que aún podría vivirse. Y luego, por supuesto, están los famosos juegos de rol. Aquí el dirty talk puede ayudar a sumergirse en un determinado papel y a que la experiencia de juego resulte más viva.

Así que no siempre tiene que ser realista. El dirty talk puede ser un puente que lleve del «me gustaría hacer esto contigo» a la acción activa. O bien al rechazo de un determinado escenario y, con ello, a la definición de límites.

Sobre todo al comienzo de una sesión, una introducción verbal con anuncios, recordatorios y humillación puede conducir a una persona al subspace. O se guía hablando a lo largo de la sesión, se usa un tono de orden y así se pasa de una práctica a otra.

Pero también como bottom puedes caldear a la persona top mediante dirty talk, cuando algo se siente bien o cuando te gustaría más. Un poco como el topping from the bottom, pero en un tono más erótico. Por supuesto, solo si la persona que juega arriba entra en el juego.

¡Cuidado! Lo que hay que tener en cuenta:

La palabra es un arma poderosa, una vez que has superado el reparo de empezar a hablar. Y lo es tanto en lo positivo como en lo negativo. Porque que las palabras también pueden herir es algo que probablemente todos hemos experimentado alguna vez. Por eso, también en el erotismo verbal es muy importante que todos sean conscientes de aquello en lo que se están metiendo. También aquí debería darse, por tanto, una conversación previa intensa, en la que se hablen los límites personales.

El acuerdo previo es muy importante, porque el dirty talk es increíblemente variado y ofrece espacio suficiente para todo tipo de formas. Y es una actitud increíblemente subjetiva y personal lo que uno puede oír, hacer o decir y lo que no. Y eso a veces también depende del día. Lo mejor es repasar antes de cada sesión qué queréis y qué no. La buena noticia: eso ya de por sí puede resultar muy sexy y servir como preludio del propio dirty talk.

Lo importante, sobre todo, es que os ocupéis del tema del dirty talk desvinculándolo de lo que oís en los pornos. Encontrad vuestro propio lenguaje. Al final, por supuesto, no hay que olvidar tampoco el aftercare. Precisamente después de afirmaciones más soeces, unas palabras aduladoras o cariñosas sientan bien y restablecen el equilibrio.