
From Munich with love…
¿Cómo se nota que la cosa encaja? ¿Cómo de rápido puede ir todo y cuántas casualidades son en realidad todavía normales? Ni nosotros ni nuestra entrevistada podemos decíroslo. Pero unas cuantas perspectivas apasionantes sobre el dating con Deviance y una historia de amor kinky desde Múnich, eso sí podemos ofrecéroslo. Pudimos preguntarle a Miss Lena sobre sus experiencias como mujer en Deviance, qué la llevó a Baviera y cómo siguió la cosa allí en materia de azotes.
Cuando te registraste en Deviance, ¿qué te faltaba en tu vida kinky?
Miss Lena: No diría que me faltara algo en concreto. Era más bien curiosidad. Soy una persona a la que le gusta conocer gente nueva y necesita flirtear de vez en cuando sin compromiso. No tenía el plan de encontrar una pareja fija. Quería más bien descubrir quién más se escondía por ahí fuera y qué contactos se podían hacer a través de Deviance.
¿Ya habías probado suerte en otros portales?
Miss Lena: Sí, de hecho ya había estado en bastantes portales. Tenía perfiles en las típicas apps y plataformas kinky y no kinky, aunque no buscaba activamente. De vez en cuando incluso surgía algún que otro contacto interesante con relación con la escena.

Foto: Miss Lena
Encontrado — sin ningún emoji de helado
¿En los portales no kinky indicabas conscientemente algo concreto para que se supiera que ibas por la vía del BDSM?
Miss Lena: Exacto. Siempre ponía ese emoji de helado y el círculo rojo tachado, de «not vanilla» en mi perfil. O lo entiendes, porque tú mismo eres kinky, o no lo entiendes.
¿Cuál es para ti el mayor reto del dating kinky y qué ha hecho más fácil Deviance?
Miss Lena: En Deviance estaba claro desde el principio que había una determinada preferencia. Y por tanto también que la gente tiene sin duda comprensión con eso y no solo lo tolera, sino que funciona igual. Eso hace la cosa, por un lado, más relajada, porque no piensas: Oh Dios, ¿qué pasa si conozco a alguien que me cae bien y luego resulta que el BDSM no le gusta nada? Por otro lado, tienes enseguida un tema del que hablar. Uno que te da una visión mucho más precisa de una persona que si tienes que empezar con: Hola, ¿qué tal, a qué te dedicas?
¿Te acuerdas todavía de cómo te fue propuesto Max? ¿Cuál fue tu primera impresión online?
Miss Lena: Sus fotos me parecieron muy interesantes, sobre todo porque para un perfil de hombre eran muchísimas. Las fotos incluso salían con cara, cosa que en la mayoría no suele ser el caso. También el texto me atrajo enseguida. Noté de inmediato que iba en la dirección D/s y eso es justo lo mío. Por eso enseguida me picó mucho la curiosidad.
¿Qué ponía en la descripción de su perfil?
Miss Lena: Eran comparaciones. Siempre comparaba dos palabras opuestas que lo describían. Por ejemplo, dominancia y ternura. Dureza y juego. En plan zanahoria y palo. Eso me pareció apasionante.
Conocerse de igual a igual
¿Ya durante el chateo se perfiló un reparto de roles o esperasteis hasta el encuentro real?
Miss Lena: No, en el chat estábamos de igual a igual. Estaba claro que la cosa desembocaría en D/s si nos veíamos, pero fue un conocerse de igual a igual. Eso también es algo muy importante para mí. Como él no switchea y yo sí, era lógico que él jugaría arriba y yo abajo.
¿Qué fue lo que despertó tu interés en Max?
Miss Lena: Fue muy rápido que tuviéramos mucho contacto y también muy intenso. Se notaba que él tenía interés de verdad en mí como persona y no solo en una persona cualquiera que fuera submissiv. Eso me parece muy importante. Nos dimos cuenta bastante rápido de que podemos conversar muy bien y de que tenemos intereses parecidos.
¿Tienes un tipo de hombre y Max encaja en él?
Miss Lena (sonríe): Sí, encaja. Pero es más bien su forma de ser. Ni siquiera puedo ponerlo bien en palabras. Pero sí, cumple con ese tipo de hombre por el que tengo una preferencia.
¿Cuánto pasó hasta el primer encuentro?
Miss Lena: Debido a la distancia entre nosotros y también por el Corona, estuvimos de hecho casi un mes escribiéndonos solamente. La primera vez que hablamos por teléfono fue al segundo día. Al cabo de un mes más o menos fue el primer encuentro.

Foto: Miss Lena
El comienzo de un maravilloso desequilibrio de poder
¿Con qué sensación fuiste a la primera cita y con cuál volviste a casa?
Miss Lena: Nos vimos de forma totalmente ejemplar en un lugar público y también me hice covern. Estaba desde luego muy, muy nerviosa. Estaba bastante segura de que sería un buen encuentro, pero lo que me esperaba de verdad no lo sabía. La cosa acabó con que me quedé tres días enteros en su casa. Max en persona era exactamente igual que en el chat y por teléfono. Estaba total contenta de haber decidido conocerlo y tenía claro que sin duda nos volveríamos a ver.
¿Cómo fue el primer juego?
Miss Lena (ríe): Ahí quizá no fuimos tan ejemplares. Llegamos bastante rápido a jugar juntos por primera vez. Y además muy fuerte. En general me gusta jugar muy fuerte, y a él también. En eso nos parecemos. Para otros seguramente sería demasiado al principio, pero entre nosotros simplemente armonizaba. Ya antes sospechábamos que en el juego funcionaría bien. Y se confirmó.
¿Después de la primera sesión os quedasteis directamente en el nivel D/s?
Miss Lena: Exacto. Lo nuestro no es ese clásico 24/7 que uno se imagina, pero en caso de duda es Max quien marca el tono y tiene la capacidad de decisión. Eso me gusta muchísimo. La verdad es que no se me da nada bien dejarme llevar así, pero con él simplemente funcionó. Aunque le había dicho que no me gusta hacer mimos, la primera noche estaba en su cama y pensaba: Hmmm… ¿No será que sí me gusta? Quizá fue porque él no daba nada de eso por supuesto. Así que no tenía ninguna presión.
¿Hubo un momento clave en el que supiste: Este es el indicado?
Miss Lena: Lo hubo en el segundo encuentro. En ese momento todavía tenía una relación de juego con otro hombre dominante. Max también lo sabía. Esa relación de juego fue mi primera relación BDSM de verdad y duró unos cuatro años. Aunque esa persona siempre fue muy importante para mí y lo sigue siendo, debido a la distancia solo nos veíamos cada pocos meses. Eso era demasiado poco para mí. Entonces, en la segunda cita con Max, se dio ese momento: Yo estaba arrodillada ante él en el suelo. Me dijo que le gustaría ser «mi señor», pero que sabía que por supuesto en ese momento no podía ser, porque ya había un hombre que tenía ese rol. Ahí me quedó por fin claro que emocionalmente ya no era así y que preferiría tener a Max como mi señor.
Una relación D/s con espacio para los dos
¿Deseabas o podías imaginarte antes una relación así? ¿O querías separar BDSM y relación?
Miss Lena: No, siempre quise combinarlo. Precisamente porque ese tema del 24/7 es también algo que en parte me atrae. Eso, por supuesto, se vuelve cada vez más apasionante cuanto más intensa es la relación con una persona.

Foto: Miss Lena
¿Qué podéis aprender el uno del otro?
Miss Lena: Max lleva ya bastante más tiempo que yo en la escena. Todavía puedo aprender mucho de él sobre BDSM. Sobre todo en lo que respecta a la dominancia. Eso también enriquece mi propia parte dominante, porque esa también la sigo viviendo. Con él y gracias a él he tenido mis primeras experiencias de fiesta. Eso llevaba ya mucho tiempo en mi lista de deseos, pero sola una no acaba de atreverse.
Él puede aprender de mí espontaneidad y que no siempre todo tiene que ser como se ha hecho siempre. Eso le viene muy bien. Yo le doy una visión de cómo la escena más joven aborda las cosas y de que no siempre tiene que ser el BDSM clásico de toda la vida.

Foto: Miss Lena
¿Cómo es para él que sigas viviendo tu parte dominante?
Miss Lena: Creo que le parece muy apasionante. Le atrae mucho verme jugar arriba. Precisamente porque sabe que es el único con quien es al revés. Incluso ha habido ya momentos apasionantes a tres.
Si no hubiera sido en Deviance, ¿dónde os podríais haber conocido si no?
Miss Lena: Sospecho que sin Deviance no nos habríamos encontrado.
Miss Lena se siente como pez en el agua en la escena BDSM, y no solo gracias a su pareja. Cuando no anda por ahí con sus tacones altos, a esta chica de 23 años le gusta ponerse en la cocina con sus Birkenstock y hornear pasteles para sus amigues y compañeres.
