Financial Domination: ¿dinero de juguete o juego con el dinero?

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¿Qué es la Financial Domination?

Financial Domination es el término que designa un juego emparentado con el ámbito del BDSM en el que se trata de controlar las finanzas de otra persona. Se trata de un acuerdo consensuado entre dos o más personas, con el objetivo de obtener placer puramente a partir de la transacción.

Lo que a primera vista parece un acto meramente material puede convertirse para las personas implicadas en un juego cargado de tensión, en el que el poder, el control y la interacción entre dominancia y sumisión juegan un papel central. La Financial Domination puede adoptar formas muy distintas: desde la transferencia de pequeñas sumas hasta compromisos financieros mayores que generan una sensación de dependencia o de entrega.

Para poder clasificar mejor por qué tipo de juego se rige la relación entre las personas, se han establecido los términos Findom y Finsub para una definición más precisa. Junto a ellos son habituales otros títulos como Geldherr:in (amo/a del dinero), Geldlady y Moneydom para la parte controladora, y Geldsklave (esclavo del dinero), Zahldepp (pagafantas) y Zahlschwein (cerdo pagador) para la parte que se somete. Una forma extrema de Financial Domination es el Blackmailing. Aquí se trata de juegos de chantaje con dinero.

La Financial Domination puede incluir pagar por el tiempo, las acciones, los deseos o también el entretenimiento del top. El gasto de dinero puede servir, según la preferencia, como castigo o recompensa. La Financial Domination puede darse en una relación amorosa o de juego o también con trabajadores/as sexuales. Entre trabajador/a sexual y cliente/s se trata entonces de una relación comercial que se negocia de antemano en una especie de contrato de servicios. Este establece el alcance y la intensidad del juego. Como se trata de una relación de servicio, este contrato es en principio vinculante.

¿Qué aspecto puede tener la Financial Domination en el BDSM?

En la práctica, la Financial Domination puede tener muchas formas distintas. Es perfectamente posible establecer acuerdos fijos, como fijar pagos semanales o mensuales. A veces los finsubs quieren pagar determinadas cosas, como zapatos u otros objetos por los que tienen un fetiche, o actividades del dom o la dom que le producen placer, como por ejemplo salir con amistades. Pero a veces también se trata solo de un único gran pago a alguien.

En el juego real, la Financial Domination puede consistir en que el finsub acompañe en el día a día al findom o a la findom y pague todas las facturas. También es bastante habitual hacer esperar a los finsubs delante del restaurante o la tienda. Así la persona queda reducida a un mero medio de pago humano y vive una humillación especial. Otros ejemplos son:

  • Pagar por el tiempo que se pasa con el top

  • Pagar por actividades que se hacen juntos

  • Patrocinar ropa, zapatos, juguetes u otros objetos

  • Pagar visitas a la peluquería, salón de uñas, waxing, restaurantes, bares, fiestas

  • Entregar la tarjeta de crédito para su libre uso

  • Usar chats o servicios de mensajería de pago

  • Juegos o apuestas en los que se pierde dinero, por ejemplo estimaciones, juegos de reacción o similares

  • Introducir una hucha de castigos, por el mal comportamiento del sub

  • Hacer recados, compras, pagar el taller del coche

  • Sesiones de cam en las que se paga al top por el tiempo, la cámara y el audio

  • Comprar ropa (usada) u objetos cotidianos

  • Gastar el dinero ante los ojos del finsub, en persona o por screensharing

  • Blackmailing

  • Control financiero absoluto sobre en qué gasta el finsub su propio dinero

Así que la mayoría de las veces las transacciones están vinculadas a ciertos fines. A veces, sin embargo, entregar el dinero sin saber para qué se usa es ya el fin en sí mismo. Según la preferencia. Independientemente del tipo de juego que en concreto excite a las personas implicadas: es imprescindible tener siempre el consentimiento de todas las partes y hablar antes juntos sobre las fantasías y los deseos.

¿Por qué a la gente le gusta la Financial Domination?

En realidad es bastante sencillo: el dinero es poder. Porque el dinero nos permite en un mundo comercial casi todo: vivienda, alimentación, ocupación y libertad. El dinero tiene así un valor social especial. Ya de jóvenes se nos inculca la importancia del dinero. Se nos explica qué cuesta mucho y qué cuesta poco. Por eso jugar con el dinero es un kink que tiene lugar en un plano psíquico.

¿Qué sacan los finsubs de ello?

Para los subs a los que les gusta la Financial Domination, el atractivo surge de una combinación de varios factores. Por un lado, los regalos y el hacer regalos hacen feliz. Para muchos se trata simplemente de dar una alegría a otra persona. En este caso concreto, mediante dinero, la compra de objetos o el pago de actividades. Pero también puede servir para sentirse humillado, por ejemplo comprándole al top algo sin valor y que este o esta luego se compre algo bonito. Entonces se trata de la propia devaluación en comparación directa con una suma de dinero. Para otros, en cambio, se trata de una especie de evasión de la realidad. Porque, a diferencia del día a día, el dinero no lo reclaman empresas e instituciones anónimas, sino precisamente la persona dominante elegida.

Por otro lado, la Financial Domination puede representar una atractiva combinación entre miedo y humillación, al vincular el valor del sub a su disposición a pagar. Pero cuidado: puede tratarse de un juego peligroso, entre el deseo de ser un finsub y, al mismo tiempo, tener que decidir racionalmente sobre el propio dinero. Si la Financial Domination llega hasta el punto de que se entrega el control de la propia cuenta, puede producirse el llamado «draining» (en español «exprimir»), agotando al máximo el margen financiero. Pero precisamente en ese miedo existencial reside para muchos el atractivo. La objetificación como monedero humano es para muchos muy atractiva y también sexualmente estimulante.

Como siempre en el BDSM, también el deseo de dejarse dominar por alguien a través del factor dinero es muy individual. La mayoría de las veces este kink aparece en la parte sumisa en hombres cis. Encontraréis un ejemplo en esta entrevista de la revista Independent del año 2017, en la que el finsub Steve explica sus motivaciones y la evolución actual de los findoms online.

«Financial domination scoops up this notion of human beings and weaponises it as something kinky. It’s intimacy, in a very capitalistic and masochistic way.»

¿Y en qué reside el atractivo para los findoms?

Aunque a primera vista parezca que solo se trata de ganar dinero, el atractivo para los findoms es igual de complejo. El dinero, los objetos y los servicios pueden ser, por supuesto, simplemente un bien de lujo. Pero se valoran de otra manera cuando esas cosas se entregan con una profunda devoción. Que alguien pague las compras o la pedicura puede estar connotado con otro fetiche compartido.

El poder que se puede alcanzar mediante el control del dinero pone de manifiesto de forma especialmente gráfica la dominancia de una persona. Según su intensidad, se decide sobre las posibilidades en la vida de otra persona. Algunos findoms reducen incluso los gastos necesarios del sub a un mínimo, para permitirse en el juego el máximo beneficio. Esta influencia puede ser embriagadora, pero también muy tentadora. En la realidad ya ha habido algunos casos de abuso.

¿Qué hay que tener en cuenta sin falta?

Primero, hay que crear transparencia. Una conversación aclaratoria sobre límites y fronteras es imprescindible. Poner las reglas por escrito tampoco es mala idea. Como findom se tiene una gran responsabilidad hacia el compañero/a de juego. En este tipo de juego no se trata solo de sacar capital de alguien. Debe ser un juego pleno y satisfactorio para ambos.

Sistemas de seguridad

También en el ámbito de la Financial Domination el sistema del semáforo puede ser un buen apoyo para establecer límites:

  • La zona verde es el dinero disponible. Es la suma destinada al juego. Si falta en la cuenta, eso no tiene consecuencias especiales.

  • La zona amarilla está algo por encima de la zona de confort. Aquí la persona que da tendría que renunciar, por ejemplo, a bienes de lujo para poder seguir cubriendo bien los gastos corrientes.

  • La zona roja es dinero intocable, vital. Llevar al bottom a la ruina financiera resulta para muchos, en ambos lados, extremadamente atractivo. Sin embargo, es un escenario con el que como mucho se puede jugar en la fantasía.

Por eso hay que encontrar regulaciones sensatas para no reventar el respectivo marco, por ejemplo con intervalos de tiempo y cantidades máximas. A menudo los finsubs viven una especie de estado de subidón y quieren gastar cada vez más dinero. Aunque este estado sea bonito e intenso, como findom y top hay que echar el freno en caso de duda para evitar daños. Además, un moneydom debe ser consciente de que en este rol no se puede descartar entrar en conflicto con la ley. Porque, como la Financial Domination es difícil de distinguir del trabajo sexual, que debe declararse, en realidad el dinero recibido debería tributar. También en el ámbito privado.

Como finsub, hay que ser cuidadoso con los propios datos sensibles: desde la dirección de PayPal, pasando por los datos de la tarjeta de crédito, hasta la dirección del domicilio o la mención del empleador. Porque no pocas veces se han producido ya intentos de chantaje. El llamado blackmailing puede ser desde luego también una forma de Financial Domination, pero especialmente los principiantes no deberían ser aquí demasiado confiados. Una medida de seguridad podría ser abrir una cuenta separada para el juego. Así también se puede tener la experiencia de que el saldo de la cuenta se acerque a cero, pero sin el peligro de no poder pagar al final el alquiler.

Por lo demás, debe existir una confianza profunda entre sub y dom. Aunque la tentación de un «escenario sin retorno» sea grande y una dependencia total una fantasía atractiva: siempre debería existir una posibilidad de protegerse y de salir.