Sadomasoquista: todo gira en torno al dolor

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¿Quién o qué es un sadomasoquista o una sadomasoquista?

Cuando uno empieza a interesarse por el BDSM —o incluso cuando no—, muy a menudo escucha el término «sadomasoquista». Y es que también en el mainstream esta denominación está muy extendida, donde suele usarse de forma despectiva, en broma o como comodín para referirse a todas las personas de las que se supone que les gusta algún tipo de práctica sexual desviada. Ya se vea a alguien como dominante, sumiso o vestido de látex, muchas veces aparece de inmediato la palabra «sadomasoquista». Pero no es tan sencillo, porque en el propio ámbito del BDSM el rol en el que el dolor es un elemento central, en esta forma pura tan centrada en lo físico, no está tan extendido.

«Sadomasoquismo» se compone de las dos palabras «sadismo» y «masoquismo». El término sadismo fue empleado por primera vez de forma científica en 1866 por un psiquiatra alemán. Recibe su nombre del escritor Marqués de Sade, cuyas novelas mezclaban contenidos pornográficos con fantasías de violencia. El término masoquismo fue usado por primera vez de forma científica en 1886 por el psiquiatra y forense Richard von Krafft-Ebing. Con él se refería al escritor Leopold von Sacher-Masoch, que vivió de 1836 a 1895. Este, a su vez, describió en varias de sus obras comportamientos de dolor y sumisión regulados por contrato y escenificados de forma teatral.

Dado que estos dos tipos son contrapartes en el ámbito del BDSM, se acuñó el término «sadomasoquismo». No solo en el mainstream, sino también con frecuencia en la psicología, bajo esta palabra se agrupan todas las prácticas sexuales que se apartan de la norma y que describen una combinación de placer y dolor. Antiguamente, tanto las tendencias sádicas como las masoquistas vividas en el sentido del BDSM se clasificaban como trastornos psíquicos. Solo desde los años 90 estas preferencias han dejado de considerarse patológicas.

El sadomasoquista como rol en el BDSM

Quien se define a sí mismo o a sí misma como sadomasoquista disfruta, para obtener placer sexual, tanto infligiendo como recibiendo dolor. En el BDSM, a las personas que no son exclusivamente la parte que da o la que recibe se las llama «switch». Ya sea sadista, masoquista o sadomasoquista: aquí lo central del llamado juego es infligir y recibir, y menos un juego de rol complejo a nivel psíquico. Aunque, por supuesto, para los juegos dolorosos debe existir cierta disposición mental, que según el día puede estar más o menos presente. En resumen: sadismo y masoquismo pueden ser dos cosas totalmente distintas a dominancia y sumisión, pero la mayoría de las veces las transiciones son fluidas y los elementos se integran entre sí.

Y aunque los sadomasoquistas no juegan solo con fines eróticos, siempre rige que todo lo que ocurre sucede en un marco consensuado y que no se sobrepasan los límites de las partes implicadas.

Spanking, atar, breathplay y mucho más pueden ser las prácticas que se llevan a cabo. Muchos sadomasoquistas disfrutan además también jugando a solas consigo mismos. Aquí, sin embargo, según la práctica hay que tener cuidado. Porque si pudieran producirse lesiones graves, en caso de duda no habrá una segunda persona para ayudar.

¿Quién encaja con un sadomasoquista o una sadomasoquista?

En una constelación monógama resultan apropiados otros roles sin una estructura de poder fija. Estos son, por ejemplo, switch, primal o precisamente también otros sadomasoquistas. Que con la pareja se intercambie el rol depende a menudo de si esta también hace switch o prefiere un rol fijo. A menudo lo decisivo aquí no es tanto el otro rol, sino los kinks y preferencias compartidos.

En una constelación poli también puede ocurrir que con una pareja se sea siempre sadista, mientras que con otra siempre se juegue como masoquista. Con ello se abre una gran variedad de posibles parejas adecuadas. Similitudes con los sadistas ofrecen, por ejemplo, los brat-tamer, riggers o rope-tops, master/mistress o, en general, un dom al que le gusta infligir dolor y disfrutar de las reacciones que provoca. Similitudes con los masoquistas presentan los brats centrados en lo físico, el bottom, el sub o un serf.

En otras constelaciones también el top disfruta cuando en el juego le sobreviene dolor. Eso puede ocurrir, por ejemplo, en un playfight, en el fireplay u otros tipos de edgeplay, como el electrosex. Los sadomasoquistas quizá sean más cercanos o menos distantes que los sadistas puros. Frente a eso, los sadomasoquistas, en relación con los masoquistas puros, quizá sean menos sumisos o pasivos. Cómo exactamente se reparte y se encaja el dolor para poder disfrutarlo es algo muy individual y no vale de forma general.

¿Con qué roles está emparentado este rol?

Como persona no fijada en lo que respecta a jugar desde arriba o desde abajo, pueden trazarse paralelismos con casi todos los roles de la categoría «Otros», siempre que exista una preferencia por el dolor y/o también la humillación. Pueden ser, pues, switch, primal, spanko y muchos otros roles. También aquí lo primordial son las formas de juego comunes que puedan disfrutarse juntos. Primal play, ropefights y similares se añaden a las opciones ya mencionadas.

¿Qué debo tener en cuenta como sadomasoquista?

Dolor no es igual a dolor, sino una sensación muy compleja en el cerebro. A unos les gustan los golpes, a otros los arañazos, los mordiscos, las descargas eléctricas, a otros los juegos con agujas, el atado constrictivo o la tortura genital. Para preservar el marco del consentimiento, como siempre, hay que aclarar sin falta de antemano dónde y qué se va a hacer exactamente, hasta qué intensidad, y acordar una safeword. Y también después de una sesión es importante hablar sobre qué funcionó y qué no.

Un sadista responsable —y en este contexto, por supuesto, también un sadomasoquista— no solo domina los utensilios que se utilizan. También posee conocimientos sobre el cuerpo humano. ¿Dónde y cuándo el dolor provoca lesiones o puede llegar a ser potencialmente mortal? El sadismo consensuado, o bien la disposición a recibir como masoquista en el marco del BDSM, siempre debe darse de forma controlada y segura. Aquí radica la diferencia decisiva respecto a la violencia y la crueldad.

Un sistema de semáforo o una escala pueden ayudar a los sadomasoquistas que juegan desde abajo a guiar al top o al dom hacia el grado de dureza deseado. Aquí la parte sumisa debería mostrar qué dolor le resulta excitante y también cuál percibe como límite. Ambos compañeros de juego deberían estar bien informados, tomar medidas de seguridad y ocuparse en detalle del aftercare.